“La SALUD , según la definición que la OMS hace del término, es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”


La actividad física por fin se está reconociendo como una necesidad fisiológica más como puede ser comer o dormir para mantenernos sanos y en correcto funcionamiento a lo largo de nuestras vidas. En este artículo veremos que nos aporta la práctica regular de actividad física para mejorar nuestra salud, y que tipos de ejercicios nos brindarán los mayores beneficios en las distintas áreas que estamos buscando.

En base a la evidencia científica, la semFYC (federación que agrupa las 17 Sociedades de Medicina de Familia y Comunitaria que existen en España y reúne alrededor de 20.000 especialistas en Medicina de Familia.) recomienda la práctica de ejercicio físico como medicina en el tratamiento de 26 enfermedades diferentes que se pueden agrupar en función de su sintomatología:

·Enfermedades psiquiátricas como la depresión, ansiedad, estrés o esquizofrenia.

·Enfermedades neurológicas como la demencia, enfermedad de Parkinson o esclerosis múltiple.

·Enfermedades metabólicas como la obesidad, hipercolesterolemia, síndrome metabólico, síndrome del ovario poliquístico, diabetes tipo 1 o diabetes tipo 2.

·Algunas de las principales enfermedades cardiovasculares como la hipertensión, cardiopatía coronaria, insuficiencia cardíaca, ictus cerebral o claudicación intermitente.

·Enfermedades pulmonares como la EPOC, asma o fibrosis quística.

·Trastornos musculoesqueléticos como la osteoartritis, osteoporosis, dolor de espalda o artritis reumatoide.

·Numerosos tipos de cáncer, teniendo en cuenta que se estima que hasta el 40% de cánceres se podrían prevenir con unos hábitos de vida saludables.

El mayor predictor de mortalidad que existe para la mayoría de las personas es su capacidad de realizar actividad física, usándose para cuantificar esta capacidad, las siguientes cualidades:

1-Los niveles de fuerza muscular, que miden la capacidad de movimiento tanto del propio cuerpo de la persona como de otros objetos. Unos niveles de fuerza suficientes son esenciales para poder seguir realizando las tareas de la vida cotidiana, y su deterioro viene acompañada de la incapacidad y la pérdida de independencia de la persona. Algo tan cotidiano como el hecho de levantarse del suelo, es uno de los mejores indicadores de mortalidad general y capacidad funcional que tienen las personas mayores.


2-Los niveles de consumo máximo de oxígeno, que constituyen una forma de medir la resistencia de la persona. Es decir, su capacidad de moverse durante periodos prolongados de tiempo.

3-Sus niveles de masa muscular. No solo por su influencia directa sobre los niveles de fuerza, sino también por su condición como órgano más grande de los seres humanos (salvo en casos muy concretos) jugando un papel muy importante en:

·La modulación de respuestas inflamatorias e inmunológicas.

·Ejecución de numerosos procesos metabólicos como la regulación de los niveles de glucosa y triglicéridos en sangre mediante su oxidación o almacenamiento.

·Su papel como depósito de aminoácidos necesarios para la creación de enzimas y hormonas encargadas de regular todos los procesos que ocurren dentro del cuerpo.


Por tanto, podemos concluir, que la clase de entrenamiento que necesitamos para mejorar y mantener nuestra salud, será aquel que mejore o mantenga tanto nuestros niveles de fuerza, masa muscular, y resistencia aeróbica. También, debido al importante papel que tiene nuestra composición corporal (es decir, nuestros niveles de masa magra y grasa) sobre nuestra salud metabólica y cardiovascular, la clase de ejercicio que haremos deberá ayudarnos a alcanzar unos niveles de grasa óptimos. Finalmente, dado que uno de los mayores impedimentos que nos encontramos en la sociedad moderna para la realización de actividad física es la falta de tiempo, buscaremos hacerlo con la mayor eficiencia y eficacia posible.

El método Kaizen de entrenamiento para la salud.

En kaizen ofrecemos un entrenamiento enfocado a la salud que se centra en 3 componentes principales:

1.Mejora y mantenimiento de la capacidad de movimiento: La capacidad de movernos de forma correcta y segura constituye la base sobre la que podemos realizar todas las acciones que necesitamos tanto en nuestra vida cotidiana como el resto de componentes del entrenamiento.


2.Entrenamiento de fuerza: Como hemos visto en los apartados anteriores, nuestros niveles de fuerza y masa muscular son importantísimos de cara a conservar y mejorar nuestra salud. El entrenamiento de fuerza consiste en la ejecución de ejercicios que supongan vencer una resistencia, ya sea externa (una pesa) o interna (tu propio peso), que resulte lo suficientemente elevada para suponer un desafío a nivel muscular. La selección de ejercicios e intensidades deben ser siempre individualizadas, y seleccionadas tras valorar las características personales del entrenado.


3.Entrenamiento de resistencia: Orientado a mejorar nuestra capacidad aeróbica, Definida como la capacidad del organismo para funcionar eficientemente, pudiendo mantener actividades prolongadas en el tiempo con poca fatiga, y recuperándonos de los esfuerzos de manera más rápida

Nuestros programas de entrenamiento, continuamente actualizados con la más reciente evidencia científica, están diseñados atendiendo a las necesidades y particularidades de cada persona, para que alcances tus objetivos de forma segura, rápida y eficaz. Con la supervisión de nuestros entrenadores y seguimiento de nuestra metodología, una frecuencia de tan solo 2 sesiones semanales es suficiente para aprovechar todos los beneficios que tiene la actividad física en la mejora de tu salud.

Nutrición para la salud.

Una alimentación sana, equilibrada y variada que se ajuste a tus necesidades, y que esté integrada con tu entrenamiento y potencie sus efectos, es un elemento imprescindible de un estilo de vida saludable. En kaizen EPN nuestro servicio de nutrición trabaja codo con codo con tu entrenador para que consigas tus objetivos de forma eficaz y eficiente. Consulta nuestra página de servicios nutricionales para informarte acerca de cómo podemos ayudarte a cumplir tus metas

http://www.kaizenepn.es/articulos/asesoramiento-nutricional

Preguntas frecuentes.

¿No es suficiente con mantenerse activo haciendo cosas como caminar, o yendo a clases colectivas como zumba o pilates?

Otras formas de ejercicio, como son las clases colectivas que ofrecen la mayoría de centros deportivos, no son la manera idónea de mejorar nuestra salud por varias razones:

1-Son simplemente formas de ejercicio, no entrenamiento. El entrenamiento consiste en la ejecución sistemática de actividad física para obtener un resultado concreto. Por tanto, si tu objetivo es mejorar tu salud, necesitas un plan de acción diseñado para alcanzar ese resultado.

2-No están adaptadas a la persona ni se adaptan a sus particularidades ni sus necesidades específicas.

3-Su ejecución en muchos casos esta pobremente supervisada por el elevado número de participantes. Además, la falta de personalización hace imposible a muchas personas realizar las actividades de forma correcta y segura.

4-No trabajan de forma completa todos los elementos que deben ser atendidos por un programa de entrenamiento. Algunas solo se centran en un aspecto en concreto normalmente el trabajo cardiovascular, como son las clases de spinning, zumba, etc, obviando totalmente el trabajo de fuerza. Otras, se centran solo en aspectos muy concretos, como ocurre con el pilates o el yoga, que trabaja la movilidad y la fuerza, pero en un ámbito muy reducido. Caminando todos los días, solo estas trabajando de forma muy superficial la cualidad de resistencia, acabarás necesitando muchas horas caminando a la semana para continuar viendo mejoras.

Por todas estas razones, el empleo de clases colectivas o ejercicios que solo trabajan una cualidad en concreto para la mejora de la salud es totalmente ineficiente e ineficaz en la mayoría de los casos.

¿Estamos en contra de las clases colectivas?

En kaizen animamos a todos nuestros clientes a que sean lo más activos posible, y si alguien disfruta de esta clase de actividades le animamos a que continúe realizándolas si esta viendo resultados positivos. Sin embargo, de cara a mantener y mejorar la salud, es necesario un trabajo completo de las cualidades de fuerza y resistencia que se adapte y evolucione atendiendo a cada persona, y esto es imposible de realizarse en estos contextos (algo imposible. Una vez se realice este trabajo mínimo y esencial de todas las cualidades, las clases colectivas o formas no estructuradas de ejercicio pueden ser un buen complemento.

¿Cuántos días debería hacer ejercicio a la semana si mi objetivo es mejorar mi salud?

Con un entrenamiento de fuerza y resistencia correctamente diseñado, la dosis mínima efectiva para que veamos beneficios estará en dos días de entrenamiento por semana.

Fuera de esta actividad estructurada, es beneficioso realizar al menos algo de actividad física todos los días. Algo tan sencillo como un par de paseos cortos de 10 minutos después de las comidas puede tener un impacto enorme sobre nuestros niveles de glucosa y presión sanguínea.

¿No me pondré demasiado grande haciendo entrenamiento de fuerza?

Ganar masa muscular es un proceso energéticamente muy costoso y que requiere de un entrenamiento muy específico durante largos periodos de tiempo. El nivel de desarrollo muscular que tienen los culturistas y algunos modelos de fitness, requiere de años de entrenamiento, dietas muy elevadas en calorías durante largos periodos de tiempo, y en ocasiones el consumo de suplementos y sustancias dopantes peligrosas para la salud.

Tener miedo de ganar demasiado músculo haciendo un entrenamiento de fuerza, tiene el mismo fundamento que temer jugar al futbol por miedo a convertirte en Cristiano Ronaldo.

¿Es peligroso el entrenamiento de fuerza?

El entrenamiento de fuerza, además de darnos los mejores beneficios para nuestra salud en comparación con el tiempo invertido, es una de las actividades físicas con menor riesgo de lesiones que existen.

(Injury rates per 100 participation hours in various sports. From Hamill, B. “Relative Safety of Weightlifting and Weight Training,” Journal of Strength and Conditioning Research 8(1):53-57, 1994.)

El número de lesiones producidas por cada 100 horas de entrenamiento de levantamiento de pesas competitivo (utilizando las mayores cargas que puede levantar un ser humano) es de 0,0006. Mucho menor que las 6,2 lesiones producidas por el futbol por cada 100 horas de práctica, e inferior a la de deportes considerados como seguros como el tenis (con una media de 0,07 lesiones por cada 100 horas), o bádminton (0,05) o zumba con 0,1 lesiones por cada 100 horas.


¿Es peligroso el entrenamiento de fuerza en personas mayores y poblaciones especiales?

Un programa de entrenamiento de fuerza específicamente diseñado y adaptado a una persona mayor, ejecutado bajo la supervisión de un profesional, es perfectamente seguro. Considerando los enormes beneficios del entrenamiento de fuerza para la conservación de la independencia funcional y combatir la sarcopenia (pérdida de masa muscular), osteopenia (pérdida de masa ósea) y dinapenia (pérdida de fuerza, de vital importancia para evitar caídas), las personas mayores son la población que mayores beneficios recibe de un correcto entrenamiento de fuerza.

El entrenamiento de fuerza tiene además la ventaja de ser una modalidad de entrenamiento que es infinitamente escalable y adaptable a las necesidades y limitaciones del entrenado conservando su efectividad, y puede ajustarse de forma muy gradual junto al progreso de este, al contrario que otras formas de ejercicio que no gozan de esta flexibilidad.


Por Francisco Martínez 12 de marzo de 2026
-Movimientos Fundamentales en el Entrenamiento de Fuerza Considerando los principios analizados anteriormente, los movimientos fundamentales que componen un sistema de entrenamiento de fuerza integral son los siguientes: Empujes: Ejercicios del tren superior donde se aplica fuerza en dirección opuesta al cuerpo. Tracciones: Ejercicios del tren superior donde la fuerza se dirige hacia el cuerpo. Triple extensión: El patrón de movimiento fundamental para el desarrollo del tren inferior. Las "Flexiones": Patrones que completan la movilidad y fuerza estructural, estás son la flexión de tobillo, rodilla, cadera y tronco. Al trabajar estos patrones —en los que se profundizará en futuras publicaciones— se cubre prácticamente la totalidad del sistema musculoesquelético, quedando fuera únicamente áreas muy específicas como el cuello y las muñecas. -Criterios Técnicos y otros Movimientos Existen autores que incluyen patrones como la rotación o la ambulación (desplazamientos); sin embargo, desde una perspectiva técnica rigurosa del entrenamiento de fuerza, estos podrían no pertenecer a esta categoría principal si no cumplen con los siguientes requisitos: . La producción de fuerza debe ser el factor limitante. . El movimiento idealmente debe ser cíclico y poseer fases concéntricas y excéntricas claramente diferenciadas. -El Enfoque Funcional y Evolutivo Esto no significa que movimientos como caminar, correr o lanzar sean irrelevantes. Al contrario, desde un punto de vista funcional, el ser humano es la especie más optimizada para: Caminar y correr a dos patas. Lanzar objetos. Aunque estas capacidades son esenciales y deben incluirse en la actividad física de otras maneras, no son las más idóneas para aplicar estrictamente los principios del entrenamiento de fuerza analizados.
Por Francisco Martínez Naranjo 20 de febrero de 2026
El Entrenamiento de Fuerza Efectivo: Especificidad y Generalidad Una vez definido qué es el entrenamiento de fuerza, es fundamental comprender y expandir los conceptos que integran un entrenamiento verdaderamente efectivo. Para ello, partiremos de dos ideas fundamentales que, aunque parezcan contradictorias, se complementan entre sí: la especificidad y la necesidad de generalidad. 1. El Principio de Especificidad El entrenamiento de fuerza produce un efecto específico tanto en el patrón de movimiento que se practica como en la musculatura implicada. Aunque en ocasiones pueda existir un impacto global, la mayoría de las adaptaciones se limitan a los sistemas directamente involucrados en el ejercicio realizado. 2. La Necesidad de Generalidad Debido a esa especificidad, surge la necesidad de la generalidad por tres razones principales: Funcionalidad diaria: En nuestra vida cotidiana requerimos ejecutar múltiples patrones de movimiento para ser efectivos. Por tanto, nuestra programación debe incluir una amplia variedad de ejercicios que cubran la mayor cantidad de musculatura posible. Beneficios fisiológicos y metabólicos: Los efectos positivos del entrenamiento —como la mejora de la sensibilidad a la insulina, la reducción de la presión sanguínea y el fortalecimiento del sistema inmunológico— dependen de la estimulación de los tejidos implicados. Para maximizar estos beneficios a nivel sistémico, es necesario entrenar el cuerpo de forma integral y no limitarse a partes aisladas. Prevención de lesiones: Un desarrollo equilibrado de toda la musculatura es una necesidad crítica para evitar desequilibrios y prevenir lesiones. En resumen, para obtener el máximo provecho del entrenamiento de fuerza, debemos buscar un equilibrio que respete la especificidad de cada movimiento pero que, en su conjunto, ofrezca una estimulación general y completa de todo el organismo.
Por Francisco martínez 18 de febrero de 2026
¿Qué es (y qué no es) el Entrenamiento de Fuerza? A pesar de la popularidad de los beneficios de la fuerza, persiste una notable confusión sobre su definición técnica. En ocasiones, esta ambigüedad proviene de traducciones imprecisas de la literatura anglosajona; en otras, de una falta de rigor conceptual. Para obtener resultados, es imperativo entender qué constituye realmente un entrenamiento de fuerza efectivo. El Concepto de Factor Limitante El entrenamiento de fuerza se define como un conjunto de acciones ordenadas destinadas a mejorar la capacidad de producir fuerza, es decir, nuestra habilidad para resistir o desplazar una carga. Sin embargo, para que este sea efectivo, la producción de fuerza debe ser el factor limitante de la actividad. Esta distinción es fundamental para clasificar correctamente los ejercicios, pongamos algunos ejemplos: El caso del Ciclismo: Aunque generalmente se considera una actividad cardiovascular, subir una pendiente con una resistencia muy alta puede convertir a la fuerza en el factor limitante. En ese instante técnico, el ciclista está realizando entrenamiento de fuerza (aunque no sea el método más eficiente debido al tipo de contracción). La paradoja de la Sentadilla sobre la cabeza (Overhead Squat): A pesar de utilizar cargas externas, para muchas personas el factor limitante en este ejercicio no es la fuerza de las piernas, sino el equilibrio o la movilidad articular. Si el ejercicio se detiene porque perdemos el equilibrio y no porque el músculo sea incapaz de producir más fuerza, no estamos ante un entrenamiento de fuerza puro. El Yoga como entrenamiento de fuerza: Ciertas posiciones estáticas o asanas de gran dificultad pueden verse limitadas por la fuerza muscular. En ese contexto específico, el yoga actúa como un entrenamiento de fuerza, aunque condicionado por un tipo de contracción estática. En definitiva, no es el nombre del ejercicio lo que define el entrenamiento de fuerza, sino el reto biológico que impone: si lo que te impide continuar es tu capacidad de generar tensión muscular contra una carga, estás entrenando fuerza. Es decir, el factor determinante a la hora de definir el entrenamiento de fuerza, no es tanto si usas pesas, o tú propio peso, si no, la intencionalidad de la actividad y que sea la fuerza el factor limitante en esa actividad. Una aclaración importante y necesaria, aquí estamos hablando de que es el entrenamiento de fuerza como uno de los elementos más importantes de nuestra receta de actividad física, pero eso no quiere decir que otro tipo de actividades no sean beneficiosas, y de hecho en otros momentos hablaremos de lo que llamamos entrenamiento de movimiento que engloba otra serie de acciones y ejercicios que entendemos sumamente beneficiosos pero que no pueden categorizarse como entrenamiento de fuerza per se, como ejercicios específicos de movilidad
Por Francisco Martínez Naranjo 18 de febrero de 2026
El Marco Temporal de Nuestra Genética Para utilizar esta brújula con precisión, debemos entender los tiempos de la biología: El origen: Nuestra especie, el Homo sapiens, tiene una antigüedad de entre 150.000 y 300.000 años. La fijación genética: Se estima que nuestro genoma quedó prácticamente fijado hace unos 40.000 años. La lentitud de la evolución: Un error común es validar hábitos porque "nuestros abuelos lo hacían" o porque se han practicado durante los últimos dos o tres mil años. Sin embargo, para la escala evolutiva, estos periodos son meros parpadeos. Nuestra genética sigue esperando los estímulos para los que fue diseñada hace decenas de miles de años. Ignorar este desfase entre nuestro entorno moderno y nuestras necesidades ancestrales es lo que genera la mayoría de las patologías actuales. Alinear nuestra vida con esos marcos temporales de referencia es la estrategia más sólida para recuperar la salud
Por Francisco Martínez 18 de febrero de 2026
Mantener una perspectiva evolutiva no es solo un ejercicio teórico; es una herramienta de salvaguarda que nos permite evitar errores conceptuales que pueden comprometer seriamente nuestra salud. El Error de la Perspectiva a Corto Plazo A menudo olvidamos lo volátiles que pueden ser las recomendaciones "oficiales". Hace apenas unas décadas, parte de la profesión médica consideraba que el esfuerzo físico intenso era peligroso, bajo la premisa de que elevar las pulsaciones y la presión sanguínea de forma aguda resultaba dañino. Esta visión ignoraba milenios de historia humana y el legado de culturas precedentes que siempre entendieron el movimiento como un pilar fundamental del vigor. Si bien es fascinante comprender los mecanismos biológicos —como la mejora de la sensibilidad a la insulina o la regulación de la tensión arterial a largo plazo—, el usuario común no necesita ser un experto en fisiología. Le basta con consultar su brújula evolutiva para tomar decisiones acertadas
Por Francisco Martínez Naranjo 9 de febrero de 2026
Qué quiere decir la ley de las condiciones de la existencia? Es una idea muy sencilla que, lamentablemente, perdemos de vista a menudo: un ser vivo se adapta a las condiciones en las que existe para poder vivir efectivamente en ellas; si esta situación se prolonga lo suficiente, esas condiciones empezarán a ser óptimas para dicho organismo. Como digo, es una idea que puede parecer simple, pero que solemos olvidar, especialmente hoy en día respecto a nosotros mismos. Podemos poner el siguiente ejemplo: Uno podría afirmar con contundencia que en las Islas Canarias se está mejor que en la Antártida. Una persona inocente y bienintencionada podría compadecerse de los pobres pingüinos y, si tuviese suficiente dinero, quizás emprendería la aparentemente noble tarea de llevarlos a todos a las Canarias. No obstante, como el lector seguramente supondrá, tal acción sería terrible para ellos. A pesar de que la Antártida parezca un lugar horrible para vivir, los pingüinos están adaptados para existir allí. Y no solo pueden sobrevivir a esas circunstancias, sino que estas son las óptimas para ellos; cualquier desviación de las mismas resultará nociva, en mayor o menor grado, para su organismo. Volviendo al tema que nos concierne, en el caso de los seres humanos, podríamos pensar que es positivo no tener que realizar tantos esfuerzos físicos hoy en día; que es una ventaja no tener que estar en pie, persiguiendo o rastreando nuestra siguiente comida, ni estar expuestos a los elementos o al hambre. Sin embargo, del mismo modo que trasladar a los pingüinos a las Canarias supondría un grave problema para su salud y supervivencia, para nosotros, esta situación de baja actividad física representa una seria amenaza. Así lo evidencia la gran cantidad de problemas de salud que nos asaltan en la actualidad. Por lo tanto, ante este escenario, se vuelve necesario tomar acciones conscientes encaminadas a corregir la antinaturalidad de nuestra situación. Como hemos mencionado, necesitamos el movimiento para mantener la salud, pues ha sido una constante desde que habitamos este planeta. Nuestro entrenamiento y nuestras acciones deben estar orientados a mejorar esta capacidad. Dicha capacidad de movimiento se manifiesta de dos maneras. Por un lado, debemos poseer la fuerza suficiente para realizar una acción al menos una vez; lo primero para poder caminar, por ejemplo, es ser capaz de mantenerse de pie y dar un paso. Este es el componente de fuerza del entrenamiento que proponemos. Por otro lado, necesitamos la capacidad de sostener esas acciones en el tiempo, que es donde cobra importancia la capacidad cardiovascular. El movimiento, por tanto, requiere fuerza y la facultad de realizarse de manera sostenida para ser efectivo. Además, no debemos limitarnos a la mera suficiencia para nuestras necesidades actuales, sino que debemos buscar un surplus que nos permita mantenernos plenamente operativos ante situaciones de enfermedad o conforme vamos envejeciendo.
Por Francisco Martínez Naranjo 9 de febrero de 2026
¿Es posible que te estés preguntando esto tras haber leído nuestros anteriores artículos? Tal vez te digas: «¿Por qué es tan importante tener un buen nivel de fuerza y capacidad cardiovascular para mejorar nuestra salud?». Si tomamos perspectiva, nos daremos cuenta de que aquello que realmente buscamos mejorar y preservar en sus niveles más elevados —y durante el mayor tiempo posible para potenciar nuestra salud y calidad de vida— no es ni más ni menos que nuestra capacidad de movernos. Nosotros, a día de hoy, antes de que acabemos todos conectados a máquinas, nos relacionamos con el mundo a través del movimiento. En mayor o menor medida, todos necesitamos movernos, al menos mínimamente, para poder operar eficientemente en nuestra vida. Esto conlleva una consideración práctica muy relevante: si en algún momento perdemos dicha capacidad de movimiento, no solo necesitaremos ayuda para realizar cualquier acción, sino que, además, la fisiología se ha adaptado a estas circunstancias. Al haber estado expuestos a la necesidad constante de movimiento, nuestra biología se ha optimizado no solo para realizar estas acciones de manera efectiva, sino también para obtener un beneficio intrínseco del propio movimiento, y su ausencia tendrá consecuencias negativas para nuestra salud. Una idea sobre la que volveremos repetidamente, y que siempre debemos tener presente al tratar cualquier aspecto del funcionamiento de un ser vivo es la «ley de las condiciones de la existencia» de Charles Darwin. Es uno de sus conceptos menos conocidos frente a su famosa teoría de la evolución, aunque probablemente sea incluso más importante y relevante en nuestro día a día
El Cuerpo como Vehículo Hacia la Plenitud
Por Francisco Martínez Naranjo 5 de febrero de 2026
El Cuerpo como Vehículo Hacia la Plenitud
Por Francisco Martínez Naranjo 3 de febrero de 2026
Moverse o entrenar? Descubre por qué la actividad física no es suficiente y cómo la especificidad y sobrecarga progresiva transforman tu salud real.
El Camino Hacia una Salud Plena
Por Francisco Martinez Naranjo 3 de febrero de 2026
¿Qué es importante para mejorar nuestra salud y bienestar?