ENTRENAMIENTO DE FUERZA EN NIÑOS Y ADOLESCENTES. Parte I

Aclaraciones iniciales sobre la serie de artículos entrenamiento de fuerza en niños y adolescentes parte I y parte II:

- Utilizaremos diversos sustantivos (niños, niño, niñez, adolescentes…) para referirnos a la franja de edad en la que se centran estos artículos. Con todos ellos nos referimos a AMBOS sexos.

- Todas las recomendaciones presentadas están extraídas de las más actuales revisiones científicas de las organizaciones mundiales y nacionales referencia (NSCA, Colegio Americano de Medicina del Deporte, Ministerio de Sanidad). Podéis encontrar todas las referencias al final de los artículos.

Cada vez es mayor la evidencia de la importancia del entrenamiento de fuerza durante la niñez y adolescencia, constituyendo uno de los elementos clave de un programa de entrenamiento enfocado en la mejora de la salud, el desarrollo motor, el rendimiento y la prevención de lesiones en estas edades. A través del entrenamiento con cargas los más jóvenes incrementaran sus niveles de fuerza, su densidad mineral ósea y capacidad cardiovascular. Además el entrenamiento de fuerza supone una gran herramienta para mantener un peso corporal adecuado, y crear una base que permita atender a las demandas de todos los deportes y diferentes tipos de actividades.

A pesar de todos estos beneficios, el entrenamiento de fuerza en niños y adolescentes sigue siendo una práctica injustificadamente criticada y temida por personas desvinculadas del mundo de la actividad física (y lamentablemente por algunos profesionales que no se actualizan con la suficiente regularidad). Aprovechando que en el artículo de hoy los más jóvenes son los protagonistas, empecemos a profundizar en el tema con una canción que todos hemos cantado de niños y…… VAMOS A CONTAR MENTIRAS TRALARÁ!!! VAMOS A CONTAR MENTIRAS TRALARÁ!!!

- ¡El entrenamiento de fuerza impide el crecimiento! ¡Te vas a quedar bajito/a!

No existe ninguna evidencia de que el entrenamiento de fuerza impida el crecimiento, ni dañe las placas de crecimiento. De hecho, la realización de un correcto programa de entrenamiento de fuerza mejorará la salud ósea, mejorando la densidad y el contenido de minerales de los huesos.

Tal y como vimos en los artículos de este blog dedicados a la osteoporosis, el mejor momento para aumentar nuestra masa ósea pico es la ADOLESCENCIA ( http://www.kaizenepn.es/articulos/osteoporosis-parte-I ). Durante los años de crecimiento, el hueso es especialmente respondedor a los efectos del ejercicio físico, suponiendo una “ventana de oportunidad” para maximizar nuestra salud ósea y la fuerza de nuestros huesos. Se estima que el 26% del hueso final de un adulto, se acumula durante los dos años alrededor del pico de masa ósea, por lo tanto supondrá una etapa clave para la prevención de la osteoporosis. No todos los ejercicios tienen el mismo potencial osteogénico (formador de hueso), por lo que el tipo de actividades practicadas durante la adolescencia determinaran el pico de masa ósea, siendo el entrenamiento de fuerza es una de las actividades con mayor poder osteogénico.

La razón por la que muchos atletas competidores en deportes de fuerza (por ejemplo la halterofilia) suelen tener poca estatura, es que el hecho de ser “bajitos” les proporciona una estructura ideal para la práctica de este tipo de deporte, teniendo una ventaja biomecánica que otras personas más altas, con brazos y piernas más largos, no presentan. ¿Hace el baloncesto altos a los que lo practican, o es que las personas más altas destacan en este deporte en parte debido a su estatura? En el caso de los deportes de fuerza pasa exactamente lo mismo.


- ¡El entrenamiento de fuerza no es seguro para los niños y adolescentes!

Los posibles riesgos de lesión durante el entrenamiento de fuerza no son mayores que con la práctica de otros deportes más aceptados, de hecho tiende a ser bastante menor. Estudios revisando el índice de lesión en varios deportes concluyen que por cada 100 horas de práctica, el futbol presentaría el mayor número de lesiones con 6,20 lesiones por cada 100 horas, seguido del rugby (1,92 lesiones por cada 100 horas) o el baloncesto (1,03 lesiones por cada 100 horas). El entrenamiento de fuerza presenta el MENOR índice de lesión por cada 100 horas de práctica con tan solo 0,0035 lesiones. Es muy importante resaltar que en estos estudios realizados en escuelas de Europa y America, las horas destinadas al entrenamiento de fuerza se realizaban como parte de la preparación física de diferentes deportes, y por tanto durante los entrenamientos siempre había presente entrenadores cualificados que supervisaban todos los movimientos de los atletas. La dirección de los entrenamientos por parte de un profesional de la actividad física es uno de los pilares fundamentales que hacen que el entrenamiento de fuerza sea una de las actividades más SEGURAS y EFICACES.

Todos los días podemos ver a niños yendo al cole con verdaderos MOCHILONES llenos de libros cargados en la espalda, pero parece que con esto nadie se lleva las manos a la cabeza. ¿Qué pasa en el caso de un niño obeso que se pone a correr? ¿No es peligroso que aguanté y desplace su propio peso corriendo durante pruebas obligatorias de la asignatura de educación física como correr 1 kilometro? Siguiendo con el ejemplo de un niño con sobrepeso (algo muy común en la actualidad), ¿será potencialmente más peligroso que realice flexiones con su propio peso corporal, o que empuje unas pesas con un peso adaptado a su capacidad?

Un adecuado entrenamiento de fuerza individualizará los ejercicios y cargas al niño que lo vaya a ejecutar, pudiendo cerciorarse el entrenador de que siempre la técnica será perfecta, y el peso completamente adaptado a las características del ejecutante.

Fuera del entorno controlado del entrenamiento de fuerza, si que podemos encontrarnos problemas ¿Cómo podemos modular lo rápido que nos van a pasar un balón? ¿o lo fuerte que va a defendernos un jugador del equipo contrario? ¿Cuántas jugadas durante un partido va a haber que nos exijan esfuerzos máximos? En la mayoría de los casos de forma inesperada, con la incertidumbre característica de cualquier deporte.

Durante las actividades deportivas los niños pueden recibir fuerzas reactivas de entre 5 y 7 veces su peso corporal que en muchas ocasiones no están controladas.



Conviene recordar al lector y potencial padre asustado, que la fuerza es el resultado de masa por aceleración.

La fuerza que soporta el sistema esquelético de un niño de 40 kilos, que salta al suelo desde una silla de un metro, equivaldría a

F= 40 kg x 1 m x 9.81m/s (aceleración de la gravedad) = 392

Comparémoslo con la fuerza que puede experimentar haciendo una sentadilla con una barra y 20 kg encima

F= 40+20 kg x 0,5 m (que seria el recorrido del movimiento aproximadamente) x 0,8 (que seria la aceleración que se podría conseguir en un ejercicio de fuerza) = 24

Como podemos ver, las fuerzas a las que son sometidas sus huesos durante el entrenamiento de fuerza son mucho menores que durante otras actividades más aceptadas, además de que, en el caso de la sentadilla, el movimiento utilizado es más sencillo, la ejecución más controlada, y la carga infinitamente más ajustable que en el caso del salto.


Parece imposible imaginar un ambiente más seguro que el que podemos tener en una sala de fitness: material que conocemos y sabemos utilizar, un entrenador cualificado supervisando cada uno de nuestros movimientos, previamente pensados e integrados en una programación lógica, progresiva y adaptada a nuestras características y objetivos.


El entrenamiento de fuerza consiste ni más ni menos que en proveer al sistema musculoesquelético de una resistencia que debe vencer con cierta dificultad con el fin de mejorar su capacidad de producir fuerza. Esto se hace mediante la carga de distintos rangos de movimiento del entrenado con resistencias que varían entre el 30% al 85% de su capacidad máxima en la mayoría de los casos.

La propia definición de entrenamiento de fuerza encierra dos conceptos muy importantes, primero, que va a emplear movimientos que el entrenado puede hacer y controlar, segundo, se van a emplear esfuerzos submáximos relativos a la capacidad del atleta.

La propia capacidad del atleta es el elemento esencial y determinante que condiciona el resto de variables del entrenamiento de fuerza, por eso es la forma de entrenamiento más escalable y adaptable que existe, y por esa misma definición, un entrenamiento de fuerza correctamente prescrito y supervisado es de las actividades físicas más seguras que puede realizar cualquier persona, sin importar su edad, sexo o condición física.

El ejercicio de la capacidad propia del sujeto es el único objetivo del entrenamiento, y no un objetivo externo (como puede ser meter un balón en una portería o correr 100 metros lisos), al que el sujeto debe adaptarse.

Hablar de que el entrenamiento de fuerza es peligroso, es demostrar un desconocimiento absoluto acerca de él, algo lamentablemente muy habitual.


- Hasta los 16 años no puedes entrar en un gimnasio, y hasta los 18 debes entrar acompañado de un adulto.

Esta es una norma impuesta en casi todos los centros de fitness. La realidad es que no existe una edad estipulada por debajo de la cual no sea recomendable realizar entrenamiento de fuerza, si no que debemos guiarnos por la propia capacidad del niño de entender y ejecutar las instrucciones del entrenador, así como seguir las normas de seguridad. En general, si el niño cuenta con estas capacidades y puede ya participar en otros deportes, también podrá realizar entrenamiento de fuerza de manera efectiva y segura.


- Si entrenas con pesas te vas a poner muy musculosa (muy común entre niñas y chicas adolescentes)

Durante la niñez, los incrementos de los niveles de fuerza a través del entrenamiento serán fruto de adaptaciones neuromusculares y mejora de las habilidades motoras. Esto es debido a que el entorno hormonal presentado en estas edades no está lo suficientemente desarrollado como para originar crecimiento muscular. En edades más avanzadas, los chicos presentarán unos niveles de hormonas anabólicas muchísimo más alto que las chicas, para las que desarrollar demasiado musculo no supondrá nunca un problema (si es que ellas consideran que es un problema).


- El entrenamiento de fuerza es solo para atletas

La realización de entrenamientos de fuerza de manera regular mejorará los niveles de fuerza, la capacidad cardiovascular, el desarrollo de otras capacidades y habilidades motrices, la salud musculo-esqueletica y la función metabólica entre otros beneficios. Además es un medio eficaz y seguro para que los más jóvenes incrementen su actividad física diaria, y una herramienta muy poderosa para aquellos niños con sobrepeso y obesidad ( http://www.kaizenepn.es/articulos/perdida-de-peso-en-menores ), que ni están capacitados para realizar actividades aeróbicas de larga duración, ni estas son el tipo de ejercicio que más les va a ayudar en su objetivo de perder grasa.

¿A qué nos referimos con entrenamiento de fuerza? Definición y principios básicos

En el entrenamiento de fuerza, venceremos una resistencia externa que resulte lo suficientemente elevada como para suponer un desafío a nivel muscular. A través del aumento de nuestros niveles de fuerza, mejoraremos nuestra salud y rendimiento en otras actividades. El equipamiento necesario puede ser muy variado: el propio peso corporal, maquinas, pesos libres (barras y mancuernas), balones medicinales…

Los programas de entrenamiento de fuerza para niños y adolescentes, deben seguir siempre las directrices de la evidencia científica para conseguir los mejores resultados con la máxima seguridad. Los estudios señalan los principios fundamentales que deben seguir los programas diseñados para los más jóvenes:


- Principios de progresión y sobrecarga:

Para que el cuerpo experimente una adaptación, debe ser estimulado por encima del nivel al que normalmente está acostumbrado. Este umbral mínimo a partir del cual comenzamos a beneficiarnos de las adaptaciones del entrenamiento de fuerza irá aumentando conforme más tiempo llevemos entrenando correctamente, por lo que las demandas del entrenamiento deben aumentarse de forma gradual para continuar mejorando los niveles de fuerza a lo largo del tiempo. Existen diferentes variables que el entrenador puede manipular para seguir los principios de sobrecarga y progresión (intensidad, volumen, selección de ejercicios…).


- Principio de individualización:

En el diseño de programas de entrenamiento para niños y adolescentes se deben de tener muy presentes las características individuales de los participantes: edad biológica, experiencia en el entrenamiento…


- Principio de regularidad:

“O lo usas, o lo pierdes”. Periodos de inactividad, o no entrenar con la suficiente regularidad provocará la perdida de las adaptaciones al entrenamiento. Las recomendaciones indican 2-3 días a la semana no consecutivos para el entrenamiento de fuerza de niños y adolescentes.


- Principios de creatividad, diversión, y sociabilización:

Que los niños y adolescentes se diviertan entrenando es un factor de gran importancia a través del cual conseguiremos la adherencia necesaria para que entrenen con la suficiente regularidad y por tanto maximicen los resultados y beneficios de su programa de entrenamiento. La actividad física será también un momento idóneo para fomentar otros importantes aspectos como la socialización, amistad, trabajo en equipo, etc…


- Principio de supervisión:

La supervisión del entrenamiento por parte de un profesional de la actividad física es indispensable, y garantizará la máxima eficacia y seguridad.

El entrenamiento de fuerza en niños y adolescentes está ampliamente recomendado por las más importantes organizaciones científicas mundiales en los ámbitos de la actividad física y la salud. ¡¡¡LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES DEBEN ENTRENAR LA FUERZA!!!

¿Quieres saber más? Continuamos en la segunda parte

REFERENCIAS:

Faigenbaum, A; Kraemer, W; et al. (2009). YOUTH RESISTANCE TRAINING: UPDATED POSITION STATEMENT PAPER FROM THE NATIONAL STRENGTH AND CONDITIONING ASSOCIATION. Journal of Strength and Conditioning Research. 23.(Supplement 5)/S60–S79

Faigenbaum, A; McFarland, J. (2016). RESISTANCE TRAINING FOR KIDS: Right from the Start. ACSM’s Health & Fitness Journal September/October 2016

Por Francisco Martínez 12 de marzo de 2026
-Movimientos Fundamentales en el Entrenamiento de Fuerza Considerando los principios analizados anteriormente, los movimientos fundamentales que componen un sistema de entrenamiento de fuerza integral son los siguientes: Empujes: Ejercicios del tren superior donde se aplica fuerza en dirección opuesta al cuerpo. Tracciones: Ejercicios del tren superior donde la fuerza se dirige hacia el cuerpo. Triple extensión: El patrón de movimiento fundamental para el desarrollo del tren inferior. Las "Flexiones": Patrones que completan la movilidad y fuerza estructural, estás son la flexión de tobillo, rodilla, cadera y tronco. Al trabajar estos patrones —en los que se profundizará en futuras publicaciones— se cubre prácticamente la totalidad del sistema musculoesquelético, quedando fuera únicamente áreas muy específicas como el cuello y las muñecas. -Criterios Técnicos y otros Movimientos Existen autores que incluyen patrones como la rotación o la ambulación (desplazamientos); sin embargo, desde una perspectiva técnica rigurosa del entrenamiento de fuerza, estos podrían no pertenecer a esta categoría principal si no cumplen con los siguientes requisitos: . La producción de fuerza debe ser el factor limitante. . El movimiento idealmente debe ser cíclico y poseer fases concéntricas y excéntricas claramente diferenciadas. -El Enfoque Funcional y Evolutivo Esto no significa que movimientos como caminar, correr o lanzar sean irrelevantes. Al contrario, desde un punto de vista funcional, el ser humano es la especie más optimizada para: Caminar y correr a dos patas. Lanzar objetos. Aunque estas capacidades son esenciales y deben incluirse en la actividad física de otras maneras, no son las más idóneas para aplicar estrictamente los principios del entrenamiento de fuerza analizados.
Por Francisco Martínez Naranjo 20 de febrero de 2026
El Entrenamiento de Fuerza Efectivo: Especificidad y Generalidad Una vez definido qué es el entrenamiento de fuerza, es fundamental comprender y expandir los conceptos que integran un entrenamiento verdaderamente efectivo. Para ello, partiremos de dos ideas fundamentales que, aunque parezcan contradictorias, se complementan entre sí: la especificidad y la necesidad de generalidad. 1. El Principio de Especificidad El entrenamiento de fuerza produce un efecto específico tanto en el patrón de movimiento que se practica como en la musculatura implicada. Aunque en ocasiones pueda existir un impacto global, la mayoría de las adaptaciones se limitan a los sistemas directamente involucrados en el ejercicio realizado. 2. La Necesidad de Generalidad Debido a esa especificidad, surge la necesidad de la generalidad por tres razones principales: Funcionalidad diaria: En nuestra vida cotidiana requerimos ejecutar múltiples patrones de movimiento para ser efectivos. Por tanto, nuestra programación debe incluir una amplia variedad de ejercicios que cubran la mayor cantidad de musculatura posible. Beneficios fisiológicos y metabólicos: Los efectos positivos del entrenamiento —como la mejora de la sensibilidad a la insulina, la reducción de la presión sanguínea y el fortalecimiento del sistema inmunológico— dependen de la estimulación de los tejidos implicados. Para maximizar estos beneficios a nivel sistémico, es necesario entrenar el cuerpo de forma integral y no limitarse a partes aisladas. Prevención de lesiones: Un desarrollo equilibrado de toda la musculatura es una necesidad crítica para evitar desequilibrios y prevenir lesiones. En resumen, para obtener el máximo provecho del entrenamiento de fuerza, debemos buscar un equilibrio que respete la especificidad de cada movimiento pero que, en su conjunto, ofrezca una estimulación general y completa de todo el organismo.
Por Francisco martínez 18 de febrero de 2026
¿Qué es (y qué no es) el Entrenamiento de Fuerza? A pesar de la popularidad de los beneficios de la fuerza, persiste una notable confusión sobre su definición técnica. En ocasiones, esta ambigüedad proviene de traducciones imprecisas de la literatura anglosajona; en otras, de una falta de rigor conceptual. Para obtener resultados, es imperativo entender qué constituye realmente un entrenamiento de fuerza efectivo. El Concepto de Factor Limitante El entrenamiento de fuerza se define como un conjunto de acciones ordenadas destinadas a mejorar la capacidad de producir fuerza, es decir, nuestra habilidad para resistir o desplazar una carga. Sin embargo, para que este sea efectivo, la producción de fuerza debe ser el factor limitante de la actividad. Esta distinción es fundamental para clasificar correctamente los ejercicios, pongamos algunos ejemplos: El caso del Ciclismo: Aunque generalmente se considera una actividad cardiovascular, subir una pendiente con una resistencia muy alta puede convertir a la fuerza en el factor limitante. En ese instante técnico, el ciclista está realizando entrenamiento de fuerza (aunque no sea el método más eficiente debido al tipo de contracción). La paradoja de la Sentadilla sobre la cabeza (Overhead Squat): A pesar de utilizar cargas externas, para muchas personas el factor limitante en este ejercicio no es la fuerza de las piernas, sino el equilibrio o la movilidad articular. Si el ejercicio se detiene porque perdemos el equilibrio y no porque el músculo sea incapaz de producir más fuerza, no estamos ante un entrenamiento de fuerza puro. El Yoga como entrenamiento de fuerza: Ciertas posiciones estáticas o asanas de gran dificultad pueden verse limitadas por la fuerza muscular. En ese contexto específico, el yoga actúa como un entrenamiento de fuerza, aunque condicionado por un tipo de contracción estática. En definitiva, no es el nombre del ejercicio lo que define el entrenamiento de fuerza, sino el reto biológico que impone: si lo que te impide continuar es tu capacidad de generar tensión muscular contra una carga, estás entrenando fuerza. Es decir, el factor determinante a la hora de definir el entrenamiento de fuerza, no es tanto si usas pesas, o tú propio peso, si no, la intencionalidad de la actividad y que sea la fuerza el factor limitante en esa actividad. Una aclaración importante y necesaria, aquí estamos hablando de que es el entrenamiento de fuerza como uno de los elementos más importantes de nuestra receta de actividad física, pero eso no quiere decir que otro tipo de actividades no sean beneficiosas, y de hecho en otros momentos hablaremos de lo que llamamos entrenamiento de movimiento que engloba otra serie de acciones y ejercicios que entendemos sumamente beneficiosos pero que no pueden categorizarse como entrenamiento de fuerza per se, como ejercicios específicos de movilidad
Por Francisco Martínez Naranjo 18 de febrero de 2026
El Marco Temporal de Nuestra Genética Para utilizar esta brújula con precisión, debemos entender los tiempos de la biología: El origen: Nuestra especie, el Homo sapiens, tiene una antigüedad de entre 150.000 y 300.000 años. La fijación genética: Se estima que nuestro genoma quedó prácticamente fijado hace unos 40.000 años. La lentitud de la evolución: Un error común es validar hábitos porque "nuestros abuelos lo hacían" o porque se han practicado durante los últimos dos o tres mil años. Sin embargo, para la escala evolutiva, estos periodos son meros parpadeos. Nuestra genética sigue esperando los estímulos para los que fue diseñada hace decenas de miles de años. Ignorar este desfase entre nuestro entorno moderno y nuestras necesidades ancestrales es lo que genera la mayoría de las patologías actuales. Alinear nuestra vida con esos marcos temporales de referencia es la estrategia más sólida para recuperar la salud
Por Francisco Martínez 18 de febrero de 2026
Mantener una perspectiva evolutiva no es solo un ejercicio teórico; es una herramienta de salvaguarda que nos permite evitar errores conceptuales que pueden comprometer seriamente nuestra salud. El Error de la Perspectiva a Corto Plazo A menudo olvidamos lo volátiles que pueden ser las recomendaciones "oficiales". Hace apenas unas décadas, parte de la profesión médica consideraba que el esfuerzo físico intenso era peligroso, bajo la premisa de que elevar las pulsaciones y la presión sanguínea de forma aguda resultaba dañino. Esta visión ignoraba milenios de historia humana y el legado de culturas precedentes que siempre entendieron el movimiento como un pilar fundamental del vigor. Si bien es fascinante comprender los mecanismos biológicos —como la mejora de la sensibilidad a la insulina o la regulación de la tensión arterial a largo plazo—, el usuario común no necesita ser un experto en fisiología. Le basta con consultar su brújula evolutiva para tomar decisiones acertadas
Por Francisco Martínez Naranjo 9 de febrero de 2026
Qué quiere decir la ley de las condiciones de la existencia? Es una idea muy sencilla que, lamentablemente, perdemos de vista a menudo: un ser vivo se adapta a las condiciones en las que existe para poder vivir efectivamente en ellas; si esta situación se prolonga lo suficiente, esas condiciones empezarán a ser óptimas para dicho organismo. Como digo, es una idea que puede parecer simple, pero que solemos olvidar, especialmente hoy en día respecto a nosotros mismos. Podemos poner el siguiente ejemplo: Uno podría afirmar con contundencia que en las Islas Canarias se está mejor que en la Antártida. Una persona inocente y bienintencionada podría compadecerse de los pobres pingüinos y, si tuviese suficiente dinero, quizás emprendería la aparentemente noble tarea de llevarlos a todos a las Canarias. No obstante, como el lector seguramente supondrá, tal acción sería terrible para ellos. A pesar de que la Antártida parezca un lugar horrible para vivir, los pingüinos están adaptados para existir allí. Y no solo pueden sobrevivir a esas circunstancias, sino que estas son las óptimas para ellos; cualquier desviación de las mismas resultará nociva, en mayor o menor grado, para su organismo. Volviendo al tema que nos concierne, en el caso de los seres humanos, podríamos pensar que es positivo no tener que realizar tantos esfuerzos físicos hoy en día; que es una ventaja no tener que estar en pie, persiguiendo o rastreando nuestra siguiente comida, ni estar expuestos a los elementos o al hambre. Sin embargo, del mismo modo que trasladar a los pingüinos a las Canarias supondría un grave problema para su salud y supervivencia, para nosotros, esta situación de baja actividad física representa una seria amenaza. Así lo evidencia la gran cantidad de problemas de salud que nos asaltan en la actualidad. Por lo tanto, ante este escenario, se vuelve necesario tomar acciones conscientes encaminadas a corregir la antinaturalidad de nuestra situación. Como hemos mencionado, necesitamos el movimiento para mantener la salud, pues ha sido una constante desde que habitamos este planeta. Nuestro entrenamiento y nuestras acciones deben estar orientados a mejorar esta capacidad. Dicha capacidad de movimiento se manifiesta de dos maneras. Por un lado, debemos poseer la fuerza suficiente para realizar una acción al menos una vez; lo primero para poder caminar, por ejemplo, es ser capaz de mantenerse de pie y dar un paso. Este es el componente de fuerza del entrenamiento que proponemos. Por otro lado, necesitamos la capacidad de sostener esas acciones en el tiempo, que es donde cobra importancia la capacidad cardiovascular. El movimiento, por tanto, requiere fuerza y la facultad de realizarse de manera sostenida para ser efectivo. Además, no debemos limitarnos a la mera suficiencia para nuestras necesidades actuales, sino que debemos buscar un surplus que nos permita mantenernos plenamente operativos ante situaciones de enfermedad o conforme vamos envejeciendo.
Por Francisco Martínez Naranjo 9 de febrero de 2026
¿Es posible que te estés preguntando esto tras haber leído nuestros anteriores artículos? Tal vez te digas: «¿Por qué es tan importante tener un buen nivel de fuerza y capacidad cardiovascular para mejorar nuestra salud?». Si tomamos perspectiva, nos daremos cuenta de que aquello que realmente buscamos mejorar y preservar en sus niveles más elevados —y durante el mayor tiempo posible para potenciar nuestra salud y calidad de vida— no es ni más ni menos que nuestra capacidad de movernos. Nosotros, a día de hoy, antes de que acabemos todos conectados a máquinas, nos relacionamos con el mundo a través del movimiento. En mayor o menor medida, todos necesitamos movernos, al menos mínimamente, para poder operar eficientemente en nuestra vida. Esto conlleva una consideración práctica muy relevante: si en algún momento perdemos dicha capacidad de movimiento, no solo necesitaremos ayuda para realizar cualquier acción, sino que, además, la fisiología se ha adaptado a estas circunstancias. Al haber estado expuestos a la necesidad constante de movimiento, nuestra biología se ha optimizado no solo para realizar estas acciones de manera efectiva, sino también para obtener un beneficio intrínseco del propio movimiento, y su ausencia tendrá consecuencias negativas para nuestra salud. Una idea sobre la que volveremos repetidamente, y que siempre debemos tener presente al tratar cualquier aspecto del funcionamiento de un ser vivo es la «ley de las condiciones de la existencia» de Charles Darwin. Es uno de sus conceptos menos conocidos frente a su famosa teoría de la evolución, aunque probablemente sea incluso más importante y relevante en nuestro día a día
El Cuerpo como Vehículo Hacia la Plenitud
Por Francisco Martínez Naranjo 5 de febrero de 2026
El Cuerpo como Vehículo Hacia la Plenitud
Por Francisco Martínez Naranjo 3 de febrero de 2026
Moverse o entrenar? Descubre por qué la actividad física no es suficiente y cómo la especificidad y sobrecarga progresiva transforman tu salud real.
El Camino Hacia una Salud Plena
Por Francisco Martinez Naranjo 3 de febrero de 2026
¿Qué es importante para mejorar nuestra salud y bienestar?