Dependiendo nuestro porcentaje de grasa nos podemos encontrar problemas en dos puntos diferentes del proceso de quema de grasa.
1)Si nuestros niveles de grasa son bastante elevados probablemente nuestro mayor factor limitante vaya a ser la oxidación de grasa, especialmente si no somos personas particularmente activas. Esto se debe a que las personas en esta situación suelen tener una falta de lo que denominamos “flexibilidad metabólica”. La flexibilidad metabólica es la capacidad de alternar el uso de glucosa y grasa como combustible de forma adecuada. De forma muy sencilla podríamos decir que las personas con niveles de grasa muy elevados se han “olvidado” de como quemar grasa debido a que siempre están en un estado de superávit energético en el cuál siempre hay glucosa disponible, y esta es mucho más fácil y rápida de usar para el organismo. Una vez la persona empieza una intervención de pérdida de peso ese estado constante de abundancia de glucosa desaparece y al no ser capaz de utilizar la grasa que tiene acumulada de forma eficiente y efectiva puede tener sensaciones desagradables como mareos, falta de energía, ataques de hambre, etc… Esto es una situación completamente normal y que se resolverá en unas 2-3 semanas si se mantiene el déficit energético. Una manera muy efectiva de acelerar este proceso de adaptación es acompañar la dieta con el tipo de ejercicio adecuado.
2)Si nuestros niveles de grasa son bastante bajos el problema estará en la movilización. Los últimos reductos de grasa son bastantes resistentes a las distintas hormonas y procesos encargados de la movilización de grasa. Hay varias estrategias que pueden ser utilizadas para vencer esta resistencia de las que hablaremos en artículos posteriores. Lo más seguro es que tu porcentaje de grasa no sea en este momento lo suficientemente bajo como para que tengas que preocuparte de esto (menos de un 12% de grasa en hombres, y menos de un 21% de grasa en mujeres).
¿Quieres quemar grasa? LO QUE SI IMPORTA:
-Deficit calórico: GASTA MÁS DE LO QUE INGIERES, O INGIERE MENOS DE LO QUE GASTAS (como más te gusteJ).
-Controla tu consumo proteico: Consumir la suficiente proteína nos ayudará a perder más grasa manteniendo nuestra masa muscular y ósea.
-
-Entrena FUERZA: Realizar entrenamiento de fuerza es el estímulo más potente que podemos proporcionar a nuestro cuerpo para retener nuestra masa magra (músculo y hueso). No solo conseguiremos perder más grasa si no que una vez finalizada la dieta evitaremos el conocido “efecto rebote”.
El proceso de pérdida de grasa es complejo y ocurre a lo largo de un periodo de tiempo, no durante un paseo de media hora en ayunas, ni durante el rato que estás haciendo cientos de abdominales.
CÉNTRATE EN LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE Y SE CONSTANTE .
¿Podemos ayudarte? ¡Contacta con nosotros!











