La grasa es almacenada en nuestro cuerpo fundamentalmente dentro de los adipocitos (células grasas) en forma de triglicéridos (tres ácidos grasos unidos a una molécula de glicerol).
Lo que conocemos popularmente como quemar grasa, se denomina dentro de la fisiología con el término “oxidación”. Simplificando el proceso de la quema de grasa, podemos decir que consta de 3 pasos de los cuales la oxidación sería el último:
Primer paso: Movilización.
Segundo paso: Transporte.
Tercer paso: Oxidación.
Estos tres pasos ocurren de forma constante en el cuerpo. La verdadera pérdida de grasa ocurrirá sólo cuando la cantidad de grasa movilizada y oxidada para obtener energía sea mayor que la cantidad de grasa que es almacenada. Para ello, insistimos en que es imprescindible que exista durante un tiempo suficiente un desequilibrio entre el gasto calórico y la ingesta calórica a favor del gasto calórico (GASTO MÁS DE LO QUE INGIERO). Veamos con algo más de profundidad en que consiste cada uno de estos pasos
Paso 1: Movilización
Si no sacamos la grasa del lugar donde la almacenamos no podremos quemarla. El primer paso por lo tanto será liberar los ácidos grasos del interior de los “almacenes de grasa” (adipocitos) a la circulación sanguínea alrededor de la célula grasa.
Paso 2: Transporte (importancia del flujo sanguíneo).
Ya tenemos la grasa fuera del almacén, ¿y ahora qué? Sacar la grasa de los adipocitos aunque es un paso necesario, no es suficiente para que sea quemada, de hecho, una gran cantidad de ácidos grasos liberados a la sangre vuelven de nuevo al interior de los adipocitos en un proceso denominado re-esterificación. Por lo tanto, una vez liberada la grasa al torrente sanguíneo, debe ser transportada a otros tejidos donde pueda ser quemada. Este proceso es dependiente del flujo sanguíneo que llegue al tejido adiposo (tejido graso). Si el flujo sanguíneo hacia la célula grasa es alto, la grasa movilizada será fácilmente transportada, en cambio, si el flujo sanguíneo es bajo, la probabilidad de que vuelva ser almacenada dentro del adipocito será mayor. Incluso aunque la grasa sea transportada, el proceso de re-esterificación puede darse también, volviéndose a almacenar la grasa en un adipocito diferente del que salió o en otros tejidos. Por lo tanto, no podemos decir que la grasa ha sido quemada hasta completar el tercer y último paso: la oxidación.
Paso 3: Oxidación
Paso final en el proceso de quema de grasa. La oxidación de grasa puede realizarse en diferentes tejidos del cuerpo, pero principalmente se realiza en el tejido muscular (concretamente en las mitocondrias de las células musculares). Recordemos que solo se producirá una pérdida neta de grasa cuando quememos más grasa de la que almacenamos (consecuencia del déficit calórico).
¿QUÉ PASA EN LA MUSCULATURA SOLICITADA CUANDO REALIZAMOS EJERCICIO?
Se han realizado numerosos estudios con el fin de comprobar la posibilidad de quemar grasa localizada. En estos estudios, se ha visto como tanto la movilización (paso 1), como el flujo sanguíneo (paso 2) se incrementan en el tejido adiposo cercano a la musculatura que está contrayéndose durante un ejercicio determinado, pero entonces… ¿podemos quemar grasa localizada?
- Necesitamos que se produzcan los 3 pasos vistos anteriormente para quemar grasa. Que la grasa salga del adipocito al torrente sanguíneo no garantiza que vaya a llegar a un lugar donde pueda ser quemada. Recordemos que el proceso de re-esterificación consiste en el re-almacenamiento de grasa movilizada durante el ejercicio que no ha sido oxidada (paso 3).
- Movilizaremos grasa en todo el cuerpo. Aunque es cierto que podemos favorecer la salida de ácidos grasos adyacentes a la musculatura que está trabajando, desgraciadamente esta aportación no será significativa respecto al TOTAL de grasa movilizada.
-Los ejercicios concentrados en una musculatura muy específica (por ejemplo los abdominales ), tienen un gasto energético mucho menor que otros ejercicios más globales donde quemaremos más calorías.
Por lo tanto, aunque ejercitando la zona concreta donde queramos perder grasa, podamos movilizar más grasa adyacente a esa musculatura, el impacto global que va a tener esta estrategia es muy limitado. Sin embargo, conocemos otras herramientas que si maximizaran tu pérdida de grasa, que veremos con detenimiento en la siguiente parte de esta serie de artículos.











