El macronutriente del que solemos escuchar más preguntas es sin duda la proteína. Los macronutrientes, son elementos que necesitamos en grandes cantidades para estar vivos. De estos obtenemos las calorías que necesitamos para estar vivos. Son los carbohidratos, proteínas y grasas. En el artículo de hoy hablaremos de las funciones y tipos de proteínas, y algunas preguntas que nos solemos encontrar a la hora de prestar atención a nuestra dieta.
La principal función de las proteínas es servir de materia prima para todos los tejidos magros de nuestro cuerpo, y la producción de hormonas y enzimas (compuestos orgánicos que realizan la mayor parte de los procesos biológicos). Como hemos visto en otros artículos, por su papel en el mantenimiento y reparación de nuestra masa magra y su rol como materia prima de hormonas y enzimas, consumir suficiente proteína en nuestra dieta es de vital importancia. Secundariamente, las proteínas pueden utilizarse como fuente de energía, aunque el proceso por el cual se utilizan como combustible es mucho más ineficiente que el de los carbohidratos o grasas.
Podemos diferenciar las proteínas en dos grandes categorías, proteínas de alto valor biológico, y bajo valor biológico. El valor biológico depende de la facilidad para su absorción, y su contenido en lo que se llama aminoácidos esenciales.
Las proteínas están formadas de unas sustancias llamadas aminoácidos. Hay 20 tipos de aminoácidos, de los cuales una parte pueden sintetizarse a partir de otros aminoácidos y compuestos, estos se denominan aminoácidos no esenciales. La otra parte son los denominados aminoácidos esenciales, y deben ser consumidos ya que el cuerpo no puede producirlos por sí mismo. Los aminoácidos esenciales son una parte muy importante de las proteínas que componen nuestros tejidos. Diremos que una proteína es de mayor o menor calidad en atención a la cantidad de aminoácidos esenciales que contenga.
En general, las proteínas de origen animal son de gran valor biológico (en especial las provenientes de la leche y sus derivados), mientras que las de origen vegetal son de bajo valor biológico ya que tienen cantidades pequeñas de algunos aminoácidos esenciales, y su digestión es imperfecta en muchas ocasiones. Para compensar este hecho, si quieres obtener el mismo beneficio consumiendo proteínas vegetales que animales, debes tomar combinaciones de varias proteínas vegetales y en mayor cantidad que si las consumieses a partir de proteína animal.
La cantidad de proteína que necesitamos varia dependiendo de los siguientes factores:
1) Nuestra masa magra: Mientras mayor es nuestra masa magra, más proteína deberemos consumir para mantenerla.
2) Nuestra edad: Conforme nos hacemos mayores, tendemos a perder masa magra con más facilidad, y el efecto protector de la proteína disminuye, por lo que debemos incluir porciones de proteína mayores en cada comida.
3) La cantidad de energía consumida: Cuando estamos en un déficit calórico, debemos incrementar la cantidad de proteína consumida para mantener nuestra masa magra, y esta cantidad será mayor cuanto más agresivo sea el déficit calórico que estemos generando.
4) Si tenemos una lesión o daño en tejidos magros: Por ejemplo, una rotura de huesos, o una quemadura en la piel. En estos casos nuestras necesidades de proteína pueden incrementarse enormemente y no cubrirlas puede ralentizar la curación o incluso impedir que se produzca de forma completa.
5) La calidad de la proteína que consumamos: Si una parte importante de nuestras proteínas son de origen vegetal, necesitaremos mayores cantidades totales que si las consumiésemos de mayor calidad biológica.
En general, un buen objetivo de proteínas es 1,5 gramos por nuestro peso en kilos, pero puede variar dependiendo de estos factores. Para que nuestro cuerpo reciba la señal de que tiene suficiente proteína para reparar sus tejidos, necesita al menos 20 gramos de proteína de alta calidad en una comida, siendo recomendable llegar hasta los 40 gramos por comida al menos si tienes circunstancias particulares que eleven tus necesidades de proteína.

Preguntas frecuentes.

¿Por qué los niveles de proteína son tan elevados en las dietas que recomendais?

Toda la evidencia científica que existe actualmente apunta a que los niveles de proteína tradicionalmente recomendados no son óptimos para dietas que busquen optimizar la pérdida de peso o el rendimiento.

Estos niveles de proteína que se han venido recomendando en décadas pasadas (1 gramo por cada kg de peso corporal) están pensados para personas sedentarias en una dieta iso calórica (es decir, que consumen las calorías necesarias para mantener su peso) usando el método del balance de nitrógeno, el cual es un modo indirecto de determinar si la persona está perdiendo, incrementando o manteniendo su masa magra, calculando la diferencia entre el nitrógeno que consumen (ya que la proteína contiene este elemento), y el que expulsan a través de la orina.

Esta recomendación tiene varios problemas bastante graves:

1º Está pensada para personas sedentarias, y dado que NADIE debería ser sedentario, NADIE debería consumir esta cantidad de proteína tan baja. El gasto y por tanto los requerimientos de proteína se incrementa con la actividad, especialmente con el entrenamiento de fuerza, que como sabemos ( http://www.kaizenepn.es/articulos/fuerza-grasa ) es imprescindible en cualquier programa de entrenamiento orientado a la pérdida de peso o la mejora de la salud. Todos los procesos de mantenimiento, crecimiento y reparación del cuerpo son llevados a cabo por enzimas, las cuales están hechas de los aminoácidos que obtenemos de las proteínas que consumimos, así como un elevado número de hormonas que dependen directamente de nuestros niveles de aminoácidos.

2º Está pensada para personas que mantienen su peso con una ingesta iso calórica, en la cual el consumo de proteína para la obtención de energía y varios procesos metabólicos es bajo. Sin embargo, durante una dieta hipo calórica necesaria para perder peso, el gasto de proteína se incrementa sensiblemente, por lo que debemos consumir más de esta para no perder masa magra.

3º El método de balance de nitrógeno es bastante inexacto porque no incluye otras formas en que se pierde nitrógeno además de en la orina, como a través de la piel o del pelo, o la propia sudoración. Además, no tiene en cuenta de donde proviene el nitrógeno perdido.

Por estas razones, nuestras dietas en la mayoría de los casos suelen incluir niveles de proteína más elevados que estos para mantener nuestros niveles de masa magra .

¿No es peligroso consumir tanta proteína?

Salvo que tengas una condición médica previa, recientes estudios han probado de forma concluyente que consumos de proteína de hasta 4 gramos por kilo corporal (niveles mucho más altos de los que solemos utilizar en Kaizen) son totalmente seguros a largo plazo, además de tener ciertas ventajas en numerosos aspectos. ( https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5078648/ )

¿Qué ventajas tiene un elevado consumo de proteína?

1º Mantendremos o mejoraremos nuestros niveles de masa muscular y ósea, con todas las ventajas que ello conlleva (link artículo entrenamiento de fuerza y pérdida de peso)

2º Nos saciaremos antes y durante más tiempo. Está demostrado que la proteína es el macronutriente que mayores niveles de saciedad aporta con diferencia frente a carbohidratos y grasas. Con un consumo de proteína elevado, nos sentiremos más llenos y durante más tiempo por lo que podremos seguir la dieta con más facilidad y conseguir nuestros objetivos.

3º Controlaremos mejor nuestros niveles de glucosa después de las comidas, mejorando nuestra sensibilidad a la insulina y niveles de energía durante todo el día.

4º Perderemos peso más rápido y eficientemente, primero gastando más calorías solamente durante la digestión, pues un 20% del aporte calórico de las proteínas se pierde durante el proceso digestivo, y segundo alimentando y manteniendo todos los procesos metabólicos que nuestro cuerpo realiza a lo largo del día mediante un aporte adecuado de aminoácidos para que estos puedan llevarse a cabo con normalidad durante una dieta hipocalórica.

¿Cuánta proteína debería consumir en cada comida?

Existe un mínimo de proteína que debes alcanzar por comida para que se inicien los procesos de mantenimiento, reparación y/o crecimiento de tu masa magra. Este mínimo varía entre 20 y 40 gramos totales de proteína de alto valor biológico (derivada de animales, un 30% superior si se trata de vegetales). En general, mientras más avanzada sea tu edad, mayor es la cantidad de proteína necesaria para activar estos procesos.

No existe un límite máximo de proteína por comida (dentro de los límites de la dieta claro esta). Sin embargo, no verás más beneficios en cuanto a control de la glicemia, y mantenimiento de la masa magra más allá de los 50 gramos totales por comida. Sin embargo, si seguirás beneficiándote del mayor consumo calórico para la digestión de la proteína y de sus efectos saciantes, por lo que si tienes problemas para controlar el apetito puede ser buena idea superar esta cantidad. Consúltanos si tienes este problema y realizaremos los ajustes que sean necesarios.

¿Qué alimentos son ricos en proteínas?

Las carnes y pescados son excelentes fuentes de proteína. Los batidos de proteína son también una forma fácil de suplementar tus niveles de proteína en tu dieta de una forma fácil y cómoda que aportan un sabor diferente y son más fáciles de consumir debido a su sabor dulce y que son muy sencillos de preparar y transportar. Los lácteos como yogures bajos en grasa o queso fresco son también una forma bastante buena de añadir proteína a nuestra dieta si bien suelen venir acompañados de cantidades más elevadas de carbohidratos. Las legumbres son una forma de complementar tus niveles de proteína, aunque su calidad es inferior y vienen acompañados de cantidades muy elevadas de carbohidratos. No dudes en consultarnos si tienes dificultad en alcanzar los niveles de proteína prescritos en tu dieta para que realicemos ajustes en tu plan de comidas para que te sea más sencillo alcanzar los niveles de proteína idóneos para alcanzar sus objetivos.

¿Debo consumir suplementos de proteína como batidos? ¿Son peligrosos los batidos de proteínas?

Los suplementos de proteínas se obtienen aislando las proteínas existentes en alimentos naturales, procesándolas para poder ser consumidas en forma de batido.

Normalmente se obtienen de la leche, aunque actualmente son más frecuentes batidos de proteínas derivados de otras fuentes como el huevo, la carne, o extractos vegetales.

Estas proteínas son idénticas a las que encontramos en estos alimentos, y no tienen ninguna ventaja ni desventaja sobre ellas, más allá de la forma en la que se toman.

Te recomendamos que consumas batidos de proteínas si:

1-Tienes dificultad a la hora de consumir la cantidad de proteína que necesitas en tu dieta. Por ejemplo, en el desayuno, es muy beneficioso consumir una cantidad de proteína elevada en esta primera comida, pero mucha gente tiene dificultad tomando carne o pescado a primera hora de la mañana o no tienen tiempo para prepararla. Los batidos de proteínas pueden sustituir estos alimentos como tu fuente de proteínas ya que se preparan con mucha facilidad, y suelen tener un sabor dulce que a muchas personas les resulta más atractivo para esta comida.

2-No tienes tiempo para cocinar fuentes de proteína convencionales o vas a comer fuera de casa y no puedes transportarlas de forma higiénica o conveniente.

3-Eres una persona de edad avanzada, en cuyo caso consumir batidos de proteínas de muy rápida absorción te ayudará a mantener mejor tu masa muscular.

4-Prefieres meter alimentos con sabores más dulces en tu dieta, usando estos batidos puedes elaborar numerosas recetas usando estos suplementos y llegar a tus niveles de proteína diarios con más facilidad.

5-Si eres vegetariano o vegano, será imprescindible en la mayoría de los casos que tomes suplementos de proteínas ( http://www.kaizenepn.es/articulos/dieta-vegetariana ). Si eres vegano, intenta consumir mezclas de extractos proteicos vegetales en lugar de consumir solo un tipo de extracto vegetal (en especial soja que puede dar problemas cuando superas los 50g totales diarios) para conseguir un perfil de aminoácidos lo más completo posible.

No recomendamos el uso de batidos de proteínas si tienes problemas para controlar el apetito, ya que usando fuentes de proteínas solidas el efecto saciante de la comida será mucho mayor.


Por Francisco Martínez 12 de marzo de 2026
-Movimientos Fundamentales en el Entrenamiento de Fuerza Considerando los principios analizados anteriormente, los movimientos fundamentales que componen un sistema de entrenamiento de fuerza integral son los siguientes: Empujes: Ejercicios del tren superior donde se aplica fuerza en dirección opuesta al cuerpo. Tracciones: Ejercicios del tren superior donde la fuerza se dirige hacia el cuerpo. Triple extensión: El patrón de movimiento fundamental para el desarrollo del tren inferior. Las "Flexiones": Patrones que completan la movilidad y fuerza estructural, estás son la flexión de tobillo, rodilla, cadera y tronco. Al trabajar estos patrones —en los que se profundizará en futuras publicaciones— se cubre prácticamente la totalidad del sistema musculoesquelético, quedando fuera únicamente áreas muy específicas como el cuello y las muñecas. -Criterios Técnicos y otros Movimientos Existen autores que incluyen patrones como la rotación o la ambulación (desplazamientos); sin embargo, desde una perspectiva técnica rigurosa del entrenamiento de fuerza, estos podrían no pertenecer a esta categoría principal si no cumplen con los siguientes requisitos: . La producción de fuerza debe ser el factor limitante. . El movimiento idealmente debe ser cíclico y poseer fases concéntricas y excéntricas claramente diferenciadas. -El Enfoque Funcional y Evolutivo Esto no significa que movimientos como caminar, correr o lanzar sean irrelevantes. Al contrario, desde un punto de vista funcional, el ser humano es la especie más optimizada para: Caminar y correr a dos patas. Lanzar objetos. Aunque estas capacidades son esenciales y deben incluirse en la actividad física de otras maneras, no son las más idóneas para aplicar estrictamente los principios del entrenamiento de fuerza analizados.
Por Francisco Martínez Naranjo 20 de febrero de 2026
El Entrenamiento de Fuerza Efectivo: Especificidad y Generalidad Una vez definido qué es el entrenamiento de fuerza, es fundamental comprender y expandir los conceptos que integran un entrenamiento verdaderamente efectivo. Para ello, partiremos de dos ideas fundamentales que, aunque parezcan contradictorias, se complementan entre sí: la especificidad y la necesidad de generalidad. 1. El Principio de Especificidad El entrenamiento de fuerza produce un efecto específico tanto en el patrón de movimiento que se practica como en la musculatura implicada. Aunque en ocasiones pueda existir un impacto global, la mayoría de las adaptaciones se limitan a los sistemas directamente involucrados en el ejercicio realizado. 2. La Necesidad de Generalidad Debido a esa especificidad, surge la necesidad de la generalidad por tres razones principales: Funcionalidad diaria: En nuestra vida cotidiana requerimos ejecutar múltiples patrones de movimiento para ser efectivos. Por tanto, nuestra programación debe incluir una amplia variedad de ejercicios que cubran la mayor cantidad de musculatura posible. Beneficios fisiológicos y metabólicos: Los efectos positivos del entrenamiento —como la mejora de la sensibilidad a la insulina, la reducción de la presión sanguínea y el fortalecimiento del sistema inmunológico— dependen de la estimulación de los tejidos implicados. Para maximizar estos beneficios a nivel sistémico, es necesario entrenar el cuerpo de forma integral y no limitarse a partes aisladas. Prevención de lesiones: Un desarrollo equilibrado de toda la musculatura es una necesidad crítica para evitar desequilibrios y prevenir lesiones. En resumen, para obtener el máximo provecho del entrenamiento de fuerza, debemos buscar un equilibrio que respete la especificidad de cada movimiento pero que, en su conjunto, ofrezca una estimulación general y completa de todo el organismo.
Por Francisco martínez 18 de febrero de 2026
¿Qué es (y qué no es) el Entrenamiento de Fuerza? A pesar de la popularidad de los beneficios de la fuerza, persiste una notable confusión sobre su definición técnica. En ocasiones, esta ambigüedad proviene de traducciones imprecisas de la literatura anglosajona; en otras, de una falta de rigor conceptual. Para obtener resultados, es imperativo entender qué constituye realmente un entrenamiento de fuerza efectivo. El Concepto de Factor Limitante El entrenamiento de fuerza se define como un conjunto de acciones ordenadas destinadas a mejorar la capacidad de producir fuerza, es decir, nuestra habilidad para resistir o desplazar una carga. Sin embargo, para que este sea efectivo, la producción de fuerza debe ser el factor limitante de la actividad. Esta distinción es fundamental para clasificar correctamente los ejercicios, pongamos algunos ejemplos: El caso del Ciclismo: Aunque generalmente se considera una actividad cardiovascular, subir una pendiente con una resistencia muy alta puede convertir a la fuerza en el factor limitante. En ese instante técnico, el ciclista está realizando entrenamiento de fuerza (aunque no sea el método más eficiente debido al tipo de contracción). La paradoja de la Sentadilla sobre la cabeza (Overhead Squat): A pesar de utilizar cargas externas, para muchas personas el factor limitante en este ejercicio no es la fuerza de las piernas, sino el equilibrio o la movilidad articular. Si el ejercicio se detiene porque perdemos el equilibrio y no porque el músculo sea incapaz de producir más fuerza, no estamos ante un entrenamiento de fuerza puro. El Yoga como entrenamiento de fuerza: Ciertas posiciones estáticas o asanas de gran dificultad pueden verse limitadas por la fuerza muscular. En ese contexto específico, el yoga actúa como un entrenamiento de fuerza, aunque condicionado por un tipo de contracción estática. En definitiva, no es el nombre del ejercicio lo que define el entrenamiento de fuerza, sino el reto biológico que impone: si lo que te impide continuar es tu capacidad de generar tensión muscular contra una carga, estás entrenando fuerza. Es decir, el factor determinante a la hora de definir el entrenamiento de fuerza, no es tanto si usas pesas, o tú propio peso, si no, la intencionalidad de la actividad y que sea la fuerza el factor limitante en esa actividad. Una aclaración importante y necesaria, aquí estamos hablando de que es el entrenamiento de fuerza como uno de los elementos más importantes de nuestra receta de actividad física, pero eso no quiere decir que otro tipo de actividades no sean beneficiosas, y de hecho en otros momentos hablaremos de lo que llamamos entrenamiento de movimiento que engloba otra serie de acciones y ejercicios que entendemos sumamente beneficiosos pero que no pueden categorizarse como entrenamiento de fuerza per se, como ejercicios específicos de movilidad
Por Francisco Martínez Naranjo 18 de febrero de 2026
El Marco Temporal de Nuestra Genética Para utilizar esta brújula con precisión, debemos entender los tiempos de la biología: El origen: Nuestra especie, el Homo sapiens, tiene una antigüedad de entre 150.000 y 300.000 años. La fijación genética: Se estima que nuestro genoma quedó prácticamente fijado hace unos 40.000 años. La lentitud de la evolución: Un error común es validar hábitos porque "nuestros abuelos lo hacían" o porque se han practicado durante los últimos dos o tres mil años. Sin embargo, para la escala evolutiva, estos periodos son meros parpadeos. Nuestra genética sigue esperando los estímulos para los que fue diseñada hace decenas de miles de años. Ignorar este desfase entre nuestro entorno moderno y nuestras necesidades ancestrales es lo que genera la mayoría de las patologías actuales. Alinear nuestra vida con esos marcos temporales de referencia es la estrategia más sólida para recuperar la salud
Por Francisco Martínez 18 de febrero de 2026
Mantener una perspectiva evolutiva no es solo un ejercicio teórico; es una herramienta de salvaguarda que nos permite evitar errores conceptuales que pueden comprometer seriamente nuestra salud. El Error de la Perspectiva a Corto Plazo A menudo olvidamos lo volátiles que pueden ser las recomendaciones "oficiales". Hace apenas unas décadas, parte de la profesión médica consideraba que el esfuerzo físico intenso era peligroso, bajo la premisa de que elevar las pulsaciones y la presión sanguínea de forma aguda resultaba dañino. Esta visión ignoraba milenios de historia humana y el legado de culturas precedentes que siempre entendieron el movimiento como un pilar fundamental del vigor. Si bien es fascinante comprender los mecanismos biológicos —como la mejora de la sensibilidad a la insulina o la regulación de la tensión arterial a largo plazo—, el usuario común no necesita ser un experto en fisiología. Le basta con consultar su brújula evolutiva para tomar decisiones acertadas
Por Francisco Martínez Naranjo 9 de febrero de 2026
Qué quiere decir la ley de las condiciones de la existencia? Es una idea muy sencilla que, lamentablemente, perdemos de vista a menudo: un ser vivo se adapta a las condiciones en las que existe para poder vivir efectivamente en ellas; si esta situación se prolonga lo suficiente, esas condiciones empezarán a ser óptimas para dicho organismo. Como digo, es una idea que puede parecer simple, pero que solemos olvidar, especialmente hoy en día respecto a nosotros mismos. Podemos poner el siguiente ejemplo: Uno podría afirmar con contundencia que en las Islas Canarias se está mejor que en la Antártida. Una persona inocente y bienintencionada podría compadecerse de los pobres pingüinos y, si tuviese suficiente dinero, quizás emprendería la aparentemente noble tarea de llevarlos a todos a las Canarias. No obstante, como el lector seguramente supondrá, tal acción sería terrible para ellos. A pesar de que la Antártida parezca un lugar horrible para vivir, los pingüinos están adaptados para existir allí. Y no solo pueden sobrevivir a esas circunstancias, sino que estas son las óptimas para ellos; cualquier desviación de las mismas resultará nociva, en mayor o menor grado, para su organismo. Volviendo al tema que nos concierne, en el caso de los seres humanos, podríamos pensar que es positivo no tener que realizar tantos esfuerzos físicos hoy en día; que es una ventaja no tener que estar en pie, persiguiendo o rastreando nuestra siguiente comida, ni estar expuestos a los elementos o al hambre. Sin embargo, del mismo modo que trasladar a los pingüinos a las Canarias supondría un grave problema para su salud y supervivencia, para nosotros, esta situación de baja actividad física representa una seria amenaza. Así lo evidencia la gran cantidad de problemas de salud que nos asaltan en la actualidad. Por lo tanto, ante este escenario, se vuelve necesario tomar acciones conscientes encaminadas a corregir la antinaturalidad de nuestra situación. Como hemos mencionado, necesitamos el movimiento para mantener la salud, pues ha sido una constante desde que habitamos este planeta. Nuestro entrenamiento y nuestras acciones deben estar orientados a mejorar esta capacidad. Dicha capacidad de movimiento se manifiesta de dos maneras. Por un lado, debemos poseer la fuerza suficiente para realizar una acción al menos una vez; lo primero para poder caminar, por ejemplo, es ser capaz de mantenerse de pie y dar un paso. Este es el componente de fuerza del entrenamiento que proponemos. Por otro lado, necesitamos la capacidad de sostener esas acciones en el tiempo, que es donde cobra importancia la capacidad cardiovascular. El movimiento, por tanto, requiere fuerza y la facultad de realizarse de manera sostenida para ser efectivo. Además, no debemos limitarnos a la mera suficiencia para nuestras necesidades actuales, sino que debemos buscar un surplus que nos permita mantenernos plenamente operativos ante situaciones de enfermedad o conforme vamos envejeciendo.
Por Francisco Martínez Naranjo 9 de febrero de 2026
¿Es posible que te estés preguntando esto tras haber leído nuestros anteriores artículos? Tal vez te digas: «¿Por qué es tan importante tener un buen nivel de fuerza y capacidad cardiovascular para mejorar nuestra salud?». Si tomamos perspectiva, nos daremos cuenta de que aquello que realmente buscamos mejorar y preservar en sus niveles más elevados —y durante el mayor tiempo posible para potenciar nuestra salud y calidad de vida— no es ni más ni menos que nuestra capacidad de movernos. Nosotros, a día de hoy, antes de que acabemos todos conectados a máquinas, nos relacionamos con el mundo a través del movimiento. En mayor o menor medida, todos necesitamos movernos, al menos mínimamente, para poder operar eficientemente en nuestra vida. Esto conlleva una consideración práctica muy relevante: si en algún momento perdemos dicha capacidad de movimiento, no solo necesitaremos ayuda para realizar cualquier acción, sino que, además, la fisiología se ha adaptado a estas circunstancias. Al haber estado expuestos a la necesidad constante de movimiento, nuestra biología se ha optimizado no solo para realizar estas acciones de manera efectiva, sino también para obtener un beneficio intrínseco del propio movimiento, y su ausencia tendrá consecuencias negativas para nuestra salud. Una idea sobre la que volveremos repetidamente, y que siempre debemos tener presente al tratar cualquier aspecto del funcionamiento de un ser vivo es la «ley de las condiciones de la existencia» de Charles Darwin. Es uno de sus conceptos menos conocidos frente a su famosa teoría de la evolución, aunque probablemente sea incluso más importante y relevante en nuestro día a día
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