Hemos visto en las partes anteriores que no es buena idea inhibir la absorción de calorías de la comida, que tampoco nos interesa evitar que esas calorías se conviertan en grasa corporal, y que tampoco nos conviene quemar esas calorías de otra manera que con el tradicional ejercicio y restricción calórica.
Pero, ¿y si pudiésemos destruir nuestra grasa corporal?
Existen varios procedimientos quirúrgicos que consisten precisamente en esto, la famosa liposucción, consiste en la destrucción y posterior retirada de las células grasas de una persona, en un procedimiento quirúrgico, caro, y peligroso, que deja cicatrices en los lugares intervenidos, con niveles de satisfacción a lo largo del tiempo bajos, y de mantenimiento del peso perdido igualmente deprimentes. La principal causa de que la mayoría de personas que se realizan una liposucción recuperen el peso perdido, es de nuevo la falta de modificación de hábitos nutricionales de la persona, además, parecen existir algunas perturbaciones hormonales causadas por esa clase de intervenciones cuyas consecuencias aún son desconocidas.
A pesar de leer esto, puedes estar pensando que a lo mejor merece la pena, ¿y si hubiese alguna manera de destruir esa grasa sin tener que pasar por el quirófano y quedarte marcado para toda la vida?
Hay en la actualidad, algunos procedimientos que destruyen adipocitos sin retirarlos tras su destrucción, siendo intervenciones mucho menos traumáticas y algo menos costosas. Las mas conocidas y practicadas, son la crio lipolisis y el electro lipolisis. Mediante frio o corrientes eléctricas, consiguen destruir la célula grasa, dejando a cargo del cuerpo su eliminación.
De esta manera, se puede perder alrededor de 2 milímetros de grasa, por zona tratada (máximo 2, de alrededor de una palma de la mano), cada dos meses.
Puede parecer una cantidad decepcionante de grasa perdida en dos meses, y para ser sinceros lo es, pero no podría ser de otra manera.
Los restos del adipocito destruido, pasan a la circulación sanguínea, donde son reconocidos por el sistema inmune como cuerpos extraños (ya que son un elemento que nunca debería estar ahí) y destruidos. Si las cantidades de adipocitos destruidos fuesen mas elevadas que las resultantes de esta perdida de 2mm a lo largo de 2 meses, la respuesta inmune sería tan elevada que la persona sufriría lo que se conoce como shock anafiláctico, que es una activación rápida y exagerada del sistema inmune que normalmente se produce por una reacción alérgica grave y que puede resultar en el fallo de numerosos sistemas biológicos e incluso en la muerte si la reacción es lo suficientemente severa y no se trata a tiempo. Por esto estas intervenciones se realizan de forma tan cauta y siempre bajo la supervisión de profesionales médicos.
Cualquier suplemento, o intervención que causase una destrucción de adipocitos lo suficientemente rápida como para manifestarse en perdidas de grasa mayores que estos procedimientos, inevitablemente se enfrentarían al mismo problema. Por tanto, podemos decir con seguridad que no existe ninguna píldora, batido desintoxicante o te mágico que nos vaya a hacer destruir la grasa acumulada. Sus efectos sobre la pérdida de peso (si es que tienen alguno) son exclusivamente por efectos diuréticos (perdida de líquidos por la orina) o laxantes.











