El mejor entrenamiento contra la incontinencia urinaria, disminuyen los dolores de espalda, previenen hernias, mejoran el rendimiento deportivo, indispensables durante la etapa post parto, reducen la cintura, aumentan el metabolismo, ¿curarán el coronavirus?… ¡¡¡valen para todo!!!

Confiando en la ética profesional de los que trabajamos con la salud de las personas, rechazo la idea del negocio y marketing que acompaña al método hipopresivo, y creo que el principal fallo detrás de su recomendación indiscriminada viene simplemente de una falta de ACTUALIZACIÓN Y RIGUROSIDAD CIENTÍFICA en la metodología de trabajo, toma de decisiones y comunicación con nuestros clientes o pacientes.

A continuación repasaremos qué nos dice la ciencia sobre el método hipopresivo, y si alguno de estos supuestos beneficios tienen un respaldo científico lo suficientemente amplio como para defender y recomendar con tanta rotundidad su práctica en distintos objetivos relacionados con la salud, la estética y el rendimiento.

Entrenamiento del suelo pélvico: prevención y tratamiento

En el ámbito de las disfunciones de suelo pélvico, así como durante la etapa postparto, los abdominales hipopresivos han adquirido mucha popularidad en los últimos años, pareciendo incluso más efectivos que otro tipo de intervenciones, como los famosos ejercicios de Kegel. ¿Qué nos dice la ciencia?

· Los ejercicios de Kegel

En el entrenamiento del suelo pélvico seguro que alguna vez has oído hablar de los “ejercicios de Kegel”. Estos ejercicios han sido objeto de numerosas investigaciones, contando actualmente con nivel de evidencia 1A para la prevención y tratamiento de disfunciones del suelo pélvico, incontinencia urinaria y prolapso (Martín-Rodríguez & Bø, 2017).

Dentro de la investigación científica, los niveles de evidencia nos permiten localizar los estudios de alta calidad respecto a los de calidad menor. El nivel 1A, atribuido a los ejercicios de Kegel en el tratamiento de disfunciones del suelo pélvico, representa que EL MAS ALTO GRADO DE NIVEL DE EVIDENCIA prueba su efectividad.

· Método hipopresivo (gimnasia abdominal hipopresiva)

Por otro lado, los populares hipopresivos, nacen de la mano de Marcel Caufriez en los años 80. Caufriez afirma que a través de sus técnicas, se produce una relajación del diafragma que disminuye la presión intra-abdominal, y activa la musculatura del abdomen y suelo pélvico. Esta activación refleja produciría el fortalecimiento de las fibras tipo I (fibras de contracción lenta), encargadas del tono abdominal y del suelo pélvico (Caufriez, 2008 citado por Ruiz, 2018). Así, el trabajo hipopresivo conllevaría un aumento del tono del suelo pélvico y faja abdominal reduciendo el riesgo de incontinencia urinaria y prolapso (Caufriez, 2010 citado por Heredia, 2011).

KEGEL VS HIPOPRESIVOS

Conocemos que los ejercicios de Kegel están respaldados con el más alto nivel de evidencia científica como los ejercicios más efectivos para el entrenamiento del suelo pélvico, pero aun así, parecería que los ejercicios hipopresivos suenan con más fuerza en los últimos tiempos… ¿Por qué? Indaguemos más detenidamente en la literatura disponible:

En 2018, Ruiz publicó una revisión sistemática donde se propuso responder a esta cuestión, comparando los ejercicios de Kegel frente a los hipopresivos en la mejora de la función del suelo pélvico y la prevención y rehabilitación de problemas de incontinencia urinaria y prolapso.

El autor concluye que la evidencia científica actual no respalda los hipopresivos en ninguna de estas problemáticas . En cambio los ejercicios de Kegel deben constituir la primera línea de tratamiento en la prevención y tratamiento de disfunciones en el suelo pélvico en cualquier periodo de la vida de la mujer, incluyendo el embarazo y el postparto (etapas especialmente críticas para esta musculatura debido a la sobrecarga y elongación de los tejidos).

Además el autor incluye en su revisión investigaciones donde la combinación de ejercicios hipopresivos con ejercicios de Kegel tradicionales no resultaron en mayores beneficios que la realización únicamente de ejercicios de Kegel.

Los resultados de los estudios evaluando el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico indican que una contracción voluntaria de la zona sería mucho más efectiva y recomendable en disfunciones del suelo pélvico que la contracción involuntaria o refleja que provocan los abdominales hipopresivos (Ruiz, 2018). Los practicantes y seguidores del método hipopresivo, atribuyen la falta de resultados positivos a una mala ejecución de las técnicas hipopresivas, y resaltan la necesidad de instructores especializados en técnica hipopresiva para su práctica.

Por lo tanto, tal y como concluyen Rodriguez & Bø (2018), imaginemos una balanza para comparar ambas técnicas.

-En un lado de la balanza tendríamos los ejercicios de Kegel, de fácil acceso, sencillos de aprender, respaldados con el más alto nivel de evidencia científica 1A, y asociados a un coste económico muy bajo (como podría ser la compra de algunos implementos útiles para su práctica).

-En el otro lado de la balanza los ejercicios hipopresivos, sin evidencia científica demostrable, pero que según los seguidores del método, en la práctica clínica reportan grandes resultados, para lo que es necesario que sean dirigidos por un instructor especializado (aumentando su coste económico y dificultando el acceso a su práctica).

La evidencia científica actual concluye con claridad que LOS EJERCICIOS DE KEGEL, y no los ejercicios hipopresivos, DEBEN CONSTITUIR LA PRIMERA LÍNEA DE TRATAMIENTO EN LA PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE DISFUNCIONES EN EL SUELO PÉLVICO.

¿Y qué pasa con los demás beneficios de los hipopresivos?

En la introducción de este artículo nombrábamos algunos de los otros muchos beneficios que se atribuyen a los abdominales hipopresivos.

Del mismo modo que para resolver nuestras dudas acerca de los hipopresivos y las disfunciones de suelo pélvico disponemos de literatura para exponer y sacar conclusiones sólidas (tal y como hemos hecho en el apartado anterior), este no es el caso de otros beneficios atribuidos a los abdominales hipopresivos.

Estas afirmaciones están basadas en opiniones y experiencias, trabajos presentados en congresos, libros del propio método sin validez científica, ensayos de baja calidad, y publicaciones en blogs y revistas que no cumplen los criterios de rigor científico (Heredia et al, 2015; Martin-Rodriguez & Bo, 2018).

Tras la revisión de la literatura disponible, podemos concluir que actualmente, 40 años después de la aparición del método hipopresivo, no existe evidencia científica que respalde ninguno de los beneficios citados en la introducción de este artículo.

Pero a mi me han dicho que tengo que lo mejor es entrenar el abdomen en “hipopresión”

Los seguidores del método hipopresivo demonizan el aumento de la presión abdominal y la relacionan con disfunción del suelo pélvico, incontinencia urinania y riesgo de prolapso, por esta razón abogan por el “trabajo abdominal” en una supuesta “hipopresión”.

Para entender que argumentos puede existir detrás de esta supuesta necesidad de trabajar el abdomen en “hipopresión”, comencemos por conocer que es el suelo pélvico y cuáles son sus funciones:

El suelo pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos que “cierra” la parte inferior de la pelvis. Entre sus funciones destacan:

-La continencia de esfínteres: contrayendo y relajando los esfinteres (tanto conteniendo la orina y las heces como permitiendo su evacuación cuando toca)

-La función de sostén de diferentes órganos (vejiga, útero…).

Conociendo las funciones del suelo pélvico, podemos hacernos una idea de algunos de los problemas que pueden aparecer cuando existe una disfunción, tales como pérdidas de orina o prolapsos (descenso de los órganos).

Una forma muy ilustrativa de imaginar el suelo pélvico es como si fuese una “tapa”. El hecho de que aumente la presión intra-abdominal, aumentará la presión también en la tapa, que si no es lo suficientemente resistente se abrirá, pudiendo ocasionar problemas como los anteriormente mencionados. Para evitar esto, la idea de los hipopresivos es un supuesto trabajo en “hipopresión” que no “presione la tapa” para que así no se abra. ¿Tiene esto sentido? Reflexionemos sobre algunas cuestiones importantes:

-La presión intra-abdominal aumenta no solo con el trabajo directo de la zona del abdomen, si no con cualquier actividad, incluso toser, estornudar, reírnos… Por lo tanto, si estamos expuestas constantemente a aumentos en la presión intra-abdominal deberíamos plantearnos si un entrenamiento supuestamente “hipopresivo” nos prepara y tiene la mejor transferencia a nuestro día a día.


- El aumento de la presión intra-abdominal en mujeres sanas provoca una contracción refleja de la musculatura del suelo pélvico por lo que no supone un problema . “La tapa” esta preparada para cerrarse lo suficientemente fuerte para evitar la salida de orina o cualquiera de los problemas anteriormente mencionados) (Sapsford & Hodges, 2001).


-Los datos de incontinencia urinaria vistos en atletas de élite de algunas disciplinas no puede extrapolarse a la práctica de ejercicio físico recreacional, que aunque incluya actividades donde se produzcan elevados incrementos de la presión intra-abdominal, no resultan en disfunción del suelo pélvico (Ruiz, 2018).

Por lo tanto, la necesidad de entrenar la musculatura abdominal en “hipopresión” es una afirmación alarmista y carente de evidencia científica.

¿Y que pasa con eso de meter el ombligo hacia dentro? ¿Debo intentar “hundir el ombligo hacia la columna” mientras realizo ejercicio?

Sin querer entrar en mucho detalle por no desviarnos del tema que tratamos en este artículo, únicamente quiero comentar por encima la maniobra de “meter el ombligo”, llevándolo hacia la columna, que no es exclusiva del método hipopresivo, sino que también se utiliza en otras metodologías como pilates.

Esta maniobra se demonina “hollowing”, y tiene como objetivo principal una activación selectiva del transverso abdominal, músculo que pertenece a la musculatura profunda abdominal y participa en la estabilización de la columna.

Aunque hayas podido oír la recomendación de “meter el ombligo” cuando haces un ejercicio para así aumentar la estabilidad de la columna, sabemos que esta afirmación no solo no es correcta, sino que incluso provoca el efecto contrario. La estabilidad de la columna depende de TODA la musculatura implicada , no solo del transverso abdominal.

Para conseguir la activación de toda la musculatura, realizamos una maniobra denominada “bracing” (McGill, 2015). Para ello, coloca tus dedos en los laterales de tu abdomen, contrae la musculatura del abdomen de tal forma que empujes los dedos hacia fuera con la contracción (“aprieta el abdomen como si fueses a recibir un puñetazo”).

Esta acción de BRACING es la que deberías realizar en tus entrenamientos durante tus ejercicios, NO hundir el ombligo. Esta contracción será relativa a la demanda de estabilización de la tarea, por ejemplo un 5% de la máxima contracción posible será suficiente para tareas sencillas de la vida diaria, mientras que si estamos trabajando un ejercicio en el gimnasio con carga elevada, la necesidad de contracción será mucho mayor. Dedicaremos un artículo en el futuro a explicar más extensamente la maniobra de bracing abdominal.

REFLEXIONES FINALES:

Esto no es más que un breve análisis de lo que actualmente podemos afirmar respecto al método hipopresivo. No pretende ser un ataque, sino un artículo para reflexionar sobre los criterios que adoptamos para elegir unas herramientas sobre otras en el abordaje de las necesidades de nuestros clientes. En los próximos años esperemos encontrar nuevos estudios que acompañen y verifiquen todos aquellos beneficios que al parecer se les otorgan en la práctica clínica. En ese caso, nosotros los entrenadores, seremos los primeros beneficiados, pues contaremos con una nueva herramienta eficaz en objetivos muy frecuentes de nuestros entrenados y entrenadas. Hasta entonces, creo que hay que ser MUY prudentes respecto a la gimnasia abdominal hipopresiva y su recomendación y aplicación PARA TODO Y TODOS.

Trabajamos con personas que CONFIAN en sus entrenadores, fisioterapeutas y médicos. Es nuestra RESPONSABILIDAD mantenernos constantemente actualizados con información rigurosa y de calidad. El marketing no debería guiar nunca nuestras decisiones.


REFERENCIAS:

Juan Ramón Heredia Elvar, Felipe Isidro Donate, Fernando Mata, Susana Moral y Marzo Edir Da Silva Grigoletto(2011). Revisión de Tendencias en el Entrenamiento Saludable de la Musculatura de la Zona Media (CORE): La Gimnasia Abdominal Hipopresiva® y el Método Pilates®. PubliCE. 0
https://g-se.com/revision-de-tendencias-en-el-entrenamiento-saludable-de-la-musculatura-de-la-zona-m...

Martín-Rodríguez S, Bø K. (2017). Is abdominal hypopressive technique effective in the prevention and treatment of pelvic floor dysfunction? Marketing or evidence from highquality clinical trials?. Br J Sports Med

Martín-Rodríguez S, Bø K. (2018). The on-going debate about the usefulness of abdominal hypopressive technique on pelvic floor dysfunction: Evidence or evidence, there is no room for speculation.BJSM

McGill, S. M. (2015). Low back disorders: evidence-based prevention and rehabilitation. Human Kinetics.

Ruiz de Viñaspre Hernández, R. (2018). Efficacy of hypopressive abdominal gymnastics in rehabilitating the pelvic floor of women: A systematic review. Actas Urológicas Españolas (English Edition). doi:10.1016/j.acuroe.2018.09.001

Sapsford, R. Hodges, P. (2001). Contraction of the pelvic floor muscles during abdominal maneuvers. Aug;82(8):1081-8.

Por Francisco Martínez 12 de marzo de 2026
-Movimientos Fundamentales en el Entrenamiento de Fuerza Considerando los principios analizados anteriormente, los movimientos fundamentales que componen un sistema de entrenamiento de fuerza integral son los siguientes: Empujes: Ejercicios del tren superior donde se aplica fuerza en dirección opuesta al cuerpo. Tracciones: Ejercicios del tren superior donde la fuerza se dirige hacia el cuerpo. Triple extensión: El patrón de movimiento fundamental para el desarrollo del tren inferior. Las "Flexiones": Patrones que completan la movilidad y fuerza estructural, estás son la flexión de tobillo, rodilla, cadera y tronco. Al trabajar estos patrones —en los que se profundizará en futuras publicaciones— se cubre prácticamente la totalidad del sistema musculoesquelético, quedando fuera únicamente áreas muy específicas como el cuello y las muñecas. -Criterios Técnicos y otros Movimientos Existen autores que incluyen patrones como la rotación o la ambulación (desplazamientos); sin embargo, desde una perspectiva técnica rigurosa del entrenamiento de fuerza, estos podrían no pertenecer a esta categoría principal si no cumplen con los siguientes requisitos: . La producción de fuerza debe ser el factor limitante. . El movimiento idealmente debe ser cíclico y poseer fases concéntricas y excéntricas claramente diferenciadas. -El Enfoque Funcional y Evolutivo Esto no significa que movimientos como caminar, correr o lanzar sean irrelevantes. Al contrario, desde un punto de vista funcional, el ser humano es la especie más optimizada para: Caminar y correr a dos patas. Lanzar objetos. Aunque estas capacidades son esenciales y deben incluirse en la actividad física de otras maneras, no son las más idóneas para aplicar estrictamente los principios del entrenamiento de fuerza analizados.
Por Francisco Martínez Naranjo 20 de febrero de 2026
El Entrenamiento de Fuerza Efectivo: Especificidad y Generalidad Una vez definido qué es el entrenamiento de fuerza, es fundamental comprender y expandir los conceptos que integran un entrenamiento verdaderamente efectivo. Para ello, partiremos de dos ideas fundamentales que, aunque parezcan contradictorias, se complementan entre sí: la especificidad y la necesidad de generalidad. 1. El Principio de Especificidad El entrenamiento de fuerza produce un efecto específico tanto en el patrón de movimiento que se practica como en la musculatura implicada. Aunque en ocasiones pueda existir un impacto global, la mayoría de las adaptaciones se limitan a los sistemas directamente involucrados en el ejercicio realizado. 2. La Necesidad de Generalidad Debido a esa especificidad, surge la necesidad de la generalidad por tres razones principales: Funcionalidad diaria: En nuestra vida cotidiana requerimos ejecutar múltiples patrones de movimiento para ser efectivos. Por tanto, nuestra programación debe incluir una amplia variedad de ejercicios que cubran la mayor cantidad de musculatura posible. Beneficios fisiológicos y metabólicos: Los efectos positivos del entrenamiento —como la mejora de la sensibilidad a la insulina, la reducción de la presión sanguínea y el fortalecimiento del sistema inmunológico— dependen de la estimulación de los tejidos implicados. Para maximizar estos beneficios a nivel sistémico, es necesario entrenar el cuerpo de forma integral y no limitarse a partes aisladas. Prevención de lesiones: Un desarrollo equilibrado de toda la musculatura es una necesidad crítica para evitar desequilibrios y prevenir lesiones. En resumen, para obtener el máximo provecho del entrenamiento de fuerza, debemos buscar un equilibrio que respete la especificidad de cada movimiento pero que, en su conjunto, ofrezca una estimulación general y completa de todo el organismo.
Por Francisco martínez 18 de febrero de 2026
¿Qué es (y qué no es) el Entrenamiento de Fuerza? A pesar de la popularidad de los beneficios de la fuerza, persiste una notable confusión sobre su definición técnica. En ocasiones, esta ambigüedad proviene de traducciones imprecisas de la literatura anglosajona; en otras, de una falta de rigor conceptual. Para obtener resultados, es imperativo entender qué constituye realmente un entrenamiento de fuerza efectivo. El Concepto de Factor Limitante El entrenamiento de fuerza se define como un conjunto de acciones ordenadas destinadas a mejorar la capacidad de producir fuerza, es decir, nuestra habilidad para resistir o desplazar una carga. Sin embargo, para que este sea efectivo, la producción de fuerza debe ser el factor limitante de la actividad. Esta distinción es fundamental para clasificar correctamente los ejercicios, pongamos algunos ejemplos: El caso del Ciclismo: Aunque generalmente se considera una actividad cardiovascular, subir una pendiente con una resistencia muy alta puede convertir a la fuerza en el factor limitante. En ese instante técnico, el ciclista está realizando entrenamiento de fuerza (aunque no sea el método más eficiente debido al tipo de contracción). La paradoja de la Sentadilla sobre la cabeza (Overhead Squat): A pesar de utilizar cargas externas, para muchas personas el factor limitante en este ejercicio no es la fuerza de las piernas, sino el equilibrio o la movilidad articular. Si el ejercicio se detiene porque perdemos el equilibrio y no porque el músculo sea incapaz de producir más fuerza, no estamos ante un entrenamiento de fuerza puro. El Yoga como entrenamiento de fuerza: Ciertas posiciones estáticas o asanas de gran dificultad pueden verse limitadas por la fuerza muscular. En ese contexto específico, el yoga actúa como un entrenamiento de fuerza, aunque condicionado por un tipo de contracción estática. En definitiva, no es el nombre del ejercicio lo que define el entrenamiento de fuerza, sino el reto biológico que impone: si lo que te impide continuar es tu capacidad de generar tensión muscular contra una carga, estás entrenando fuerza. Es decir, el factor determinante a la hora de definir el entrenamiento de fuerza, no es tanto si usas pesas, o tú propio peso, si no, la intencionalidad de la actividad y que sea la fuerza el factor limitante en esa actividad. Una aclaración importante y necesaria, aquí estamos hablando de que es el entrenamiento de fuerza como uno de los elementos más importantes de nuestra receta de actividad física, pero eso no quiere decir que otro tipo de actividades no sean beneficiosas, y de hecho en otros momentos hablaremos de lo que llamamos entrenamiento de movimiento que engloba otra serie de acciones y ejercicios que entendemos sumamente beneficiosos pero que no pueden categorizarse como entrenamiento de fuerza per se, como ejercicios específicos de movilidad
Por Francisco Martínez Naranjo 18 de febrero de 2026
El Marco Temporal de Nuestra Genética Para utilizar esta brújula con precisión, debemos entender los tiempos de la biología: El origen: Nuestra especie, el Homo sapiens, tiene una antigüedad de entre 150.000 y 300.000 años. La fijación genética: Se estima que nuestro genoma quedó prácticamente fijado hace unos 40.000 años. La lentitud de la evolución: Un error común es validar hábitos porque "nuestros abuelos lo hacían" o porque se han practicado durante los últimos dos o tres mil años. Sin embargo, para la escala evolutiva, estos periodos son meros parpadeos. Nuestra genética sigue esperando los estímulos para los que fue diseñada hace decenas de miles de años. Ignorar este desfase entre nuestro entorno moderno y nuestras necesidades ancestrales es lo que genera la mayoría de las patologías actuales. Alinear nuestra vida con esos marcos temporales de referencia es la estrategia más sólida para recuperar la salud
Por Francisco Martínez 18 de febrero de 2026
Mantener una perspectiva evolutiva no es solo un ejercicio teórico; es una herramienta de salvaguarda que nos permite evitar errores conceptuales que pueden comprometer seriamente nuestra salud. El Error de la Perspectiva a Corto Plazo A menudo olvidamos lo volátiles que pueden ser las recomendaciones "oficiales". Hace apenas unas décadas, parte de la profesión médica consideraba que el esfuerzo físico intenso era peligroso, bajo la premisa de que elevar las pulsaciones y la presión sanguínea de forma aguda resultaba dañino. Esta visión ignoraba milenios de historia humana y el legado de culturas precedentes que siempre entendieron el movimiento como un pilar fundamental del vigor. Si bien es fascinante comprender los mecanismos biológicos —como la mejora de la sensibilidad a la insulina o la regulación de la tensión arterial a largo plazo—, el usuario común no necesita ser un experto en fisiología. Le basta con consultar su brújula evolutiva para tomar decisiones acertadas
Por Francisco Martínez Naranjo 9 de febrero de 2026
Qué quiere decir la ley de las condiciones de la existencia? Es una idea muy sencilla que, lamentablemente, perdemos de vista a menudo: un ser vivo se adapta a las condiciones en las que existe para poder vivir efectivamente en ellas; si esta situación se prolonga lo suficiente, esas condiciones empezarán a ser óptimas para dicho organismo. Como digo, es una idea que puede parecer simple, pero que solemos olvidar, especialmente hoy en día respecto a nosotros mismos. Podemos poner el siguiente ejemplo: Uno podría afirmar con contundencia que en las Islas Canarias se está mejor que en la Antártida. Una persona inocente y bienintencionada podría compadecerse de los pobres pingüinos y, si tuviese suficiente dinero, quizás emprendería la aparentemente noble tarea de llevarlos a todos a las Canarias. No obstante, como el lector seguramente supondrá, tal acción sería terrible para ellos. A pesar de que la Antártida parezca un lugar horrible para vivir, los pingüinos están adaptados para existir allí. Y no solo pueden sobrevivir a esas circunstancias, sino que estas son las óptimas para ellos; cualquier desviación de las mismas resultará nociva, en mayor o menor grado, para su organismo. Volviendo al tema que nos concierne, en el caso de los seres humanos, podríamos pensar que es positivo no tener que realizar tantos esfuerzos físicos hoy en día; que es una ventaja no tener que estar en pie, persiguiendo o rastreando nuestra siguiente comida, ni estar expuestos a los elementos o al hambre. Sin embargo, del mismo modo que trasladar a los pingüinos a las Canarias supondría un grave problema para su salud y supervivencia, para nosotros, esta situación de baja actividad física representa una seria amenaza. Así lo evidencia la gran cantidad de problemas de salud que nos asaltan en la actualidad. Por lo tanto, ante este escenario, se vuelve necesario tomar acciones conscientes encaminadas a corregir la antinaturalidad de nuestra situación. Como hemos mencionado, necesitamos el movimiento para mantener la salud, pues ha sido una constante desde que habitamos este planeta. Nuestro entrenamiento y nuestras acciones deben estar orientados a mejorar esta capacidad. Dicha capacidad de movimiento se manifiesta de dos maneras. Por un lado, debemos poseer la fuerza suficiente para realizar una acción al menos una vez; lo primero para poder caminar, por ejemplo, es ser capaz de mantenerse de pie y dar un paso. Este es el componente de fuerza del entrenamiento que proponemos. Por otro lado, necesitamos la capacidad de sostener esas acciones en el tiempo, que es donde cobra importancia la capacidad cardiovascular. El movimiento, por tanto, requiere fuerza y la facultad de realizarse de manera sostenida para ser efectivo. Además, no debemos limitarnos a la mera suficiencia para nuestras necesidades actuales, sino que debemos buscar un surplus que nos permita mantenernos plenamente operativos ante situaciones de enfermedad o conforme vamos envejeciendo.
Por Francisco Martínez Naranjo 9 de febrero de 2026
¿Es posible que te estés preguntando esto tras haber leído nuestros anteriores artículos? Tal vez te digas: «¿Por qué es tan importante tener un buen nivel de fuerza y capacidad cardiovascular para mejorar nuestra salud?». Si tomamos perspectiva, nos daremos cuenta de que aquello que realmente buscamos mejorar y preservar en sus niveles más elevados —y durante el mayor tiempo posible para potenciar nuestra salud y calidad de vida— no es ni más ni menos que nuestra capacidad de movernos. Nosotros, a día de hoy, antes de que acabemos todos conectados a máquinas, nos relacionamos con el mundo a través del movimiento. En mayor o menor medida, todos necesitamos movernos, al menos mínimamente, para poder operar eficientemente en nuestra vida. Esto conlleva una consideración práctica muy relevante: si en algún momento perdemos dicha capacidad de movimiento, no solo necesitaremos ayuda para realizar cualquier acción, sino que, además, la fisiología se ha adaptado a estas circunstancias. Al haber estado expuestos a la necesidad constante de movimiento, nuestra biología se ha optimizado no solo para realizar estas acciones de manera efectiva, sino también para obtener un beneficio intrínseco del propio movimiento, y su ausencia tendrá consecuencias negativas para nuestra salud. Una idea sobre la que volveremos repetidamente, y que siempre debemos tener presente al tratar cualquier aspecto del funcionamiento de un ser vivo es la «ley de las condiciones de la existencia» de Charles Darwin. Es uno de sus conceptos menos conocidos frente a su famosa teoría de la evolución, aunque probablemente sea incluso más importante y relevante en nuestro día a día
El Cuerpo como Vehículo Hacia la Plenitud
Por Francisco Martínez Naranjo 5 de febrero de 2026
El Cuerpo como Vehículo Hacia la Plenitud
Por Francisco Martínez Naranjo 3 de febrero de 2026
Moverse o entrenar? Descubre por qué la actividad física no es suficiente y cómo la especificidad y sobrecarga progresiva transforman tu salud real.
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Por Francisco Martinez Naranjo 3 de febrero de 2026
¿Qué es importante para mejorar nuestra salud y bienestar?