En esta segunda parte, vamos a aprender las formas en las que entra la energía en nuestros organismos siendo el primer componente de la balanza energética.

1.1 Las calorías que entran

La energía y nutrientes que necesitamos los obtenemos a partir de nuestra dieta. Los elementos que la componen son:

- Energía, que gastamos en la forma que ya hemos visto, y obtenemos de los alimentos y bebidas con aporte calórico.

- Macronutrientes, son elementos que necesitamos en grandes cantidades para estar vivos. De estos obtenemos las calorías que necesitamos para estar vivos. Son los carbohidratos, proteínas y grasas.

- Micronutrientes, son elementos también necesarios para la vida, pero en cantidades mucho menores que los anteriores. No contienen calorías y asisten a los macronutrientes en sus funciones.

- Agua. El 70% de nuestro cuerpo esta formado de agua, por tanto es necesario consumir suficiente para mantener nuestras estructuras correctamente hidratadas y sentirnos bien.


1.1.1. Macronutrientes


a) Carbohidratos:


El primer macronutriente del que vamos a hablar son los carbohidratos. Su función principal es aportar energía rápida y de fácil utilización para el cuerpo, aportando 4 kilocalorías por gramo consumido. Necesitaremos más o menos dependiendo de nuestros niveles de actividad y requerimientos energéticos. De los 3 macronutrientes principales, es el único no esencial, ya que podemos vivir sin consumir carbohidratos, aún así, salvo en situaciones muy particulares siempre incluiremos al menos una pequeña cantidad de estos para mantener nuestra salud hormonal.


Las fuentes de carbohidratos son cereales y derivados (como la pasta, el pan, o el arroz), la fruta, y las legumbres. Estas fuentes de carbohidratos contienen además otros micronutrientes importantes y fibra. Las bebidas y alimentos azucarados también son fuentes de carbohidratos, pero no contienen apenas micronutrientes por lo que son de escaso valor nutricional, y consumir esta clase de alimentos es una oportunidad perdida para nutrirnos adecuadamente.

Consumir suficientes carbohidratos en nuestra dieta es tremendamente fácil, son alimentos sabrosos y muy poco saciantes, y consumirlos sin control puede hacer que nuestra ingesta calórica se dispare rápidamente, cuando queramos perder grasa, su consumo debe limitarse y hacerse conscientemente.


Un tipo especial de carbohidrato es la fibra. La fibra no es digerible directamente y debe ser fermentada en nuestro cuerpo para obtenerse energía de ella (alrededor de 2,2 kcal por gramo). Consumir suficiente fibra es muy importante para mantener nuestra salud cardiovascular y digestiva. Además, es mucho más saciante que el resto de carbohidratos y nos mantendrá llenos durante más tiempo, por lo que su consumo es muy deseable cuando queremos perder peso.


b) Grasa:


Al igual que los carbohidratos, su función principal es el aporte energético, aportando 9 kcal por gramo (más que el doble que los carbohidratos). Al ser muy densa calóricamente y fácil de consumir en exceso, cuando queramos perder grasa debemos vigilar nuestra ingesta. Además de aportar energía, la grasa dietética es necesaria para controlar distintas hormonas dentro del cuerpo y mantener las membranas de nuestras células. Las grasas más importantes para estas funciones son las llamadas grasas esenciales, los omega 6 y 3, que encontramos en algunos cereales, frutos secos y pescado azul. Consumir suficiente omega 6 es bastante fácil, pero para alcanzar niveles óptimos de omega 3 en nuestra dieta debemos prestar especial atención a consumir suficiente pescado azul o deberemos tomar suplementos de omega 3. Además, incluyendo una pequeña cantidad de grasa en cada comida, ralentizaremos la digestión y mejoraremos el control glicémico tras la comida, lo que nos ayudará a mantener el hambre a raya durante más tiempo después de comer.


Consumimos grasa a través de aceites, mantequillas, carnes y pescados grasos, huevos o frutos secos. Dado que no son particularmente saciantes, y salvo los omega 6 y 3, no esenciales, cuando queramos perder peso buscaremos reducir su consumo, limitándonos principalmente a pescado azul y otros alimentos que además de contener grasa, contengan proteína u otros micronutrientes importantes.


Un buen numero al que apuntar, son 10 gramos de grasa por comida.

c) Proteína:


Aunque también contienen energía (4 kcal por gramo, que quedarían en 3,2 kcal contando el efecto térmico de su digestión), la principal función de las proteínas es servir de materia prima para todos los tejidos magros de nuestro cuerpo, y la producción de hormonas y enzimas (compuestos orgánicos que realizan la mayor parte de los procesos biológicos). Como hemos visto en otros apartados, por su papel en el mantenimiento y reparación de nuestra masa magra y su rol como materia prima de hormonas y enzimas, consumir suficiente proteína en nuestra dieta es de vital importancia.


Podemos diferenciar las proteínas en dos grandes categorías, proteínas de alto valor biológico, y bajo valor biológico. El valor biológico depende de la facilidad para su absorción, y su contenido en lo que se llama aminoácidos esenciales.


Las proteínas están formadas de unas sustancias llamadas aminoácidos. Hay 20 tipos de aminoácidos, de los cuales una parte pueden sintetizarse a partir de otros aminoácidos y compuestos, estos se denominan aminoácidos no esenciales. La otra parte son los denominados aminoácidos esenciales, y deben ser consumidos ya que el cuerpo no puede producirlos por sí mismo. Los aminoácidos esenciales son una parte muy importante de las proteínas que componen nuestros tejidos. Diremos que una proteína es de mayor o menor calidad en atención a la cantidad de aminoácidos esenciales que contenga.


En general, las proteínas de origen animal son de gran valor biológico (en especial las provenientes de la leche y sus derivados), mientras que las de origen vegetal son de bajo valor biológico ya que tienen cantidades pequeñas de algunos aminoácidos esenciales, y su digestión es imperfecta en muchas ocasiones. Para compensar este hecho, si quieres obtener el mismo beneficio consumiendo proteínas vegetales que animales, debes tomar combinaciones de varias proteínas vegetales y en mayor cantidad que si las consumieses a partir de proteína animal.


La cantidad de proteína que necesitamos varía dependiendo de los siguientes factores:


1) Nuestra masa magra: Mientras mayor es nuestra masa magra, más proteína deberemos consumir para mantenerla.

2) Nuestra edad: Conforme nos hacemos mayores, tendemos a perder masa magra con más facilidad, y el efecto protector de la proteína disminuye, por lo que debemos incluir porciones de proteína mayores en cada comida.

3) La cantidad de energía consumida: Cuando estamos en un déficit calórico, debemos incrementar la cantidad de proteína consumida para mantener nuestra masa magra, y esta cantidad será mayor cuanto más agresivo sea el déficit calórico que estemos generando.

4) Si tenemos una lesión o daño en tejidos magros: Por ejemplo, una rotura de huesos, o una quemadura en la piel. En estos casos nuestras necesidades de proteína pueden incrementarse enormemente y no cubrirlas puede ralentizar la curación o incluso impedir que se produzca de forma completa.

5) La calidad de la proteína que consumamos: Si una parte importante de nuestras proteínas son de origen vegetal, necesitaremos mayores cantidades totales que si las consumiésemos de mayor calidad biológica.


En general, un buen objetivo de proteínas es 1,5 gramos por nuestro peso en kilos, pero puede variar dependiendo de estos factores. Para que nuestro cuerpo reciba la señal de que tiene suficiente proteína para reparar sus tejidos, necesita al menos 20 gramos de proteína de alta calidad en una comida, siendo recomendable llegar hasta los 40 gramos por comida al menos si tienes circunstancias particulares que eleven tus necesidades de proteína.

Puntos clave

- Obtenemos energía de los carbohidratos, grasa y proteínas.

- Las proteínas son además esenciales para mantener nuestra masa magra durante una dieta.

- Hay un mínimo de grasas esenciales que debemos de consumir en nuestra dieta para mantener nuestra salud.

- También debemos de consumir un mínimo de fibra en nuestra dieta para mantener nuestra salud cardiovascular y digestiva.


1.1.2. Los micronutrientes


Son sustancias que necesitamos en pequeñas cantidades para realizar las incontables funciones necesarias para el mantenimiento del cuerpo, desde el mantenimiento y control de nuestros niveles de agua, la síntesis y mantenimiento de huesos, piel y glóbulos rojos, el crecimiento del pelo, y la contracción y relajación de nuestros músculos. Si no consumimos los suficientes micronutrientes, estos déficits empezarán a manifestarse a lo largo del tiempo de varias maneras dependiendo del tipo de carencia que tengamos, con síntomas como falta de energía, letargia, etc.


Provienen de fuentes muy diversas. En general, obtendremos casi todos de frutas y verduras, pero incluir otros grupos de alimentos es necesario para cubrir todas nuestras necesidades nutricionales. Por ejemplo, la carne roja es una fuente de gran valor biológico de algunas vitaminas y minerales muy difíciles de conseguir a base de fuentes vegetales, y los lácteos además de ser una de las mejores fuentes de minerales como el calcio, pueden ayudarnos a absorber mejor los micronutrientes en otros alimentos. Como los micronutrientes son muy numerosos a la par que necesarios, y sus fuentes son muy diversas, para asegurarnos que tomamos la cantidad adecuada, nuestra mejor opción es seguir una dieta equilibrada, variada y con alta densidad nutricional. Cuando escuchamos que un alimento es muy nutritivo, normalmente quiere decir que contiene un elevado número de micronutrientes.


a) Minerales:


Son compuestos inorgánicos que debemos consumir en pequeñas cantidades en nuestra dieta. Cumplen funciones muy diversas dentro de nuestro cuerpo. Algunos como el sodio o potasio, nos ayudan a contraer y relajar nuestros músculos y a controlar los niveles de agua en nuestro cuerpo. El calcio y el magnesio además de ayudar en las contracciones musculares, forman parte de las estructuras de nuestro cuerpo como los huesos. Otros como el zinc y el hierro son necesarios para producir los glóbulos rojos que llevan el oxigeno por nuestra sangre, así como producir algunas hormonas. Las cantidades que necesitamos varían dependiendo del tipo de mineral y cada persona. Por ejemplo, una persona que haga mucho deporte y sude mucho, deberá consumir más sodio y potasio para reponer el que pierde con el sudor y mantenerse hidratado. En el caso de una mujer en edad fértil, debe consumir más hierro y zinc para reponer la sangre perdida cada mes por la menstruación. Algunos minerales tienen efectos añadidos sobre nuestra salud, por ejemplo, el magnesio ayuda a reducir nuestros niveles de presión sanguínea, y cobrará especial importancia para personas que sufran de hipertensión.

b) Vitaminas:


Son compuestos orgánicos que el cuerpo no es capaz de producir por si mismo y son consideradas esenciales para la nutrición humana. Las funciones que realizan en el cuerpo son innumerables, desde la creación y mantenimiento de tejidos, metabolismo energético, modulación hormonal, etc. Provienen de distintas fuentes, algunas principalmente vegetales como la vitamina C, y otras deben ser consumidas en la mayoría de los casos a través de fuentes animales, como algunas vitaminas del grupo B o las formas biodisponibles de vitamina A.

c) Pseudovitaminas o cuasi vitaminas:


En esta categoría vamos a incluir una serie de compuestos que, aunque no son considerados esenciales tienen efectos positivos sobre la salud humana. Normalmente provienen de fuentes vegetales, (como el ácido clorogénico, responsable de gran parte de los efectos beneficiosos del café y las setas) aunque otros provienen de fuentes animales (como los fosfolípidos, o el propio colesterol, que es necesario para crear las membranas de las células y mantener nuestras neuronas).

Datos curiosos:

1- La mejor fuente de micronutrientes, por su cantidad y calidad, es el hígado de los animales, conteniendo cantidades enormes de minerales y vitaminas en formas altamente biodisponibles, seguido de otros órganos de animales y de especias como el perejil o el orégano.

2- Los suplementos de vitaminas y minerales pueden venir en formas diversas, muchas de ellas a veces no son absorbibles, o interfieren entre sí. Su uso debe hacerse atendiendo a estas particularidades, y siempre va a ser mejor consumirlos en su forma natural a hacerlo en forma de suplementos, aunque puede haber situaciones en las que sea deseable suplementar.

Puntos clave:

- Los micronutrientes son elementos necesarios en nuestra dieta para mantener nuestra salud y bienestar

- La mejor forma de asegurarnos que consumimos suficientes, es seguir una dieta variada y con gran cantidad de verduras y fruta, sin excluir ningún grupo de alimentos.


· Calorías vacías y alimentos nutritivos. ¿Qué significa esto?

Ahora que ya sabemos los elementos que componen nuestra alimentación y que funciones realizan dentro de nuestro cuerpo, vamos a ver cual será la mejor manera de organizar nuestra dieta.


La mejor forma de visualizarlo, será con un ejemplo basado en la economía.

En una dieta para perder grasa, como hemos visto en la parte I, lo primero y más importante es que comamos menos calorías de las que gastamos, por lo que tendremos un número de calorías a consumir que no debemos superar si queremos que se produzca una pérdida de grasa.

Para nuestro ejemplo, vamos a decir que son 2000 kcal, que sería como nuestro presupuesto de gasto.


Además de asegurarnos que cumplimos con nuestro objetivo de calorías al día, debemos asegurarnos de que consumimos la suficiente proteína para mantener nuestra masa magra y funciones metabólicas, suficientes grasas esenciales para nuestra salud hormonal, y todos los micronutrientes necesarios para que nuestro cuerpo funcione óptimamente, así como suficiente fibra para mantener nuestra salud digestiva.

Por tanto, con esas 2000 kcal, tenemos que cubrir nuestras necesidades de proteínas, de grasas esenciales, micronutrientes y fibra.


Por ejemplo, supongamos que esa persona que debe consumir 2000 kcal, tiene que consumir 150 g de proteína al día, al menos 40 gramos de grasas esenciales, y 25 gramos de fibra.


La proteína y grasa esencial, se llevarán en total 960 kcal al día, y para llegar a los 25 gramos de fibra, deberá consumir unos 400 g de verdura, que le aportarán unas 240 kcal al día, haciendo un total de 1100 kcal diarias para cubrir su nutrición esencial, quedando libres 900 kcal que podría consumir como prefiriese.


Pero como sabemos, existen numerosos micronutrientes que pueden ofrecernos beneficios a nuestra salud y bienestar, por lo que seguirá siendo deseable consumirlos a través de alimentos con un contenido nutricional elevado.


Un ejemplo de lo que no hay que hacer seria, tomarse 5 cubatas durante una dieta de pérdida de peso. El alcohol es muy denso calóricamente (algunos lo llaman el cuarto macronutriente, y tiene 7 kcal por cada gramo), y el cubata además contiene bebidas como coca cola o Fanta cargadas de azúcar. El aporte energético es enorme, pero no contiene ni proteínas ni micronutrientes (es más, el procesamiento del alcohol consume cantidades importantes de vitaminas y anti oxidantes), por lo que son calorías vacías de valor nutricional. Con 5 cubatas, habremos perdido más de 1000 kcal de lo que podemos consumir al día en nuestra dieta, sin haber cubierto ninguna de nuestras otras necesidades nutricionales.


Alimentos como bollería, pizzas, bebidas azucaradas, son ejemplos de calorías vacías, que no nos interesará incluir en nuestra dieta cuando queramos perder peso. No son inherentemente engordantes, pero suponen una oportunidad perdida en nuestra alimentación si nuestro objetivo es perder peso y/o mejorar nuestra salud.


No obstante, una vez estén cubiertas nuestras necesidades nutricionales básicas, incluir este tipo de alimentos con moderación no tendrá impactos negativos. En el ejemplo anterior, una vez hubiésemos consumido nuestra dosis de proteína y grasas esenciales, y nuestra fibra y micronutrientes, podríamos incluir una pequeña cantidad de algo que nos guste, como un helado, o un dulce, hasta llegar a nuestro objetivo calórico diario.


Puntos clave

- Para perder peso, debemos vigilar las calorías que comemos para generar un déficit calórico.

- Con esas calorías que comemos, debemos cubrir nuestras necesidades diarias de proteínas, grasas esenciales, fibra y micronutrientes.

- Una vez estén cubiertas, podríamos llenar el resto de calorías diarias como queramos, aunque siempre es recomendable elegir alimentos de gran valor nutricional.

- Los alimentos que tradicionalmente hemos pensado que engordan, no tienen propiedades engordantes en sí mismos, pero son muy densos calóricamente, y pobres nutricionalmente, por lo que su consumo debe moderarse mucho cuando queramos perder grasa si queremos hacerlo de forma segura y eficaz.

Por Francisco Martínez 12 de marzo de 2026
-Movimientos Fundamentales en el Entrenamiento de Fuerza Considerando los principios analizados anteriormente, los movimientos fundamentales que componen un sistema de entrenamiento de fuerza integral son los siguientes: Empujes: Ejercicios del tren superior donde se aplica fuerza en dirección opuesta al cuerpo. Tracciones: Ejercicios del tren superior donde la fuerza se dirige hacia el cuerpo. Triple extensión: El patrón de movimiento fundamental para el desarrollo del tren inferior. Las "Flexiones": Patrones que completan la movilidad y fuerza estructural, estás son la flexión de tobillo, rodilla, cadera y tronco. Al trabajar estos patrones —en los que se profundizará en futuras publicaciones— se cubre prácticamente la totalidad del sistema musculoesquelético, quedando fuera únicamente áreas muy específicas como el cuello y las muñecas. -Criterios Técnicos y otros Movimientos Existen autores que incluyen patrones como la rotación o la ambulación (desplazamientos); sin embargo, desde una perspectiva técnica rigurosa del entrenamiento de fuerza, estos podrían no pertenecer a esta categoría principal si no cumplen con los siguientes requisitos: . La producción de fuerza debe ser el factor limitante. . El movimiento idealmente debe ser cíclico y poseer fases concéntricas y excéntricas claramente diferenciadas. -El Enfoque Funcional y Evolutivo Esto no significa que movimientos como caminar, correr o lanzar sean irrelevantes. Al contrario, desde un punto de vista funcional, el ser humano es la especie más optimizada para: Caminar y correr a dos patas. Lanzar objetos. Aunque estas capacidades son esenciales y deben incluirse en la actividad física de otras maneras, no son las más idóneas para aplicar estrictamente los principios del entrenamiento de fuerza analizados.
Por Francisco Martínez Naranjo 20 de febrero de 2026
El Entrenamiento de Fuerza Efectivo: Especificidad y Generalidad Una vez definido qué es el entrenamiento de fuerza, es fundamental comprender y expandir los conceptos que integran un entrenamiento verdaderamente efectivo. Para ello, partiremos de dos ideas fundamentales que, aunque parezcan contradictorias, se complementan entre sí: la especificidad y la necesidad de generalidad. 1. El Principio de Especificidad El entrenamiento de fuerza produce un efecto específico tanto en el patrón de movimiento que se practica como en la musculatura implicada. Aunque en ocasiones pueda existir un impacto global, la mayoría de las adaptaciones se limitan a los sistemas directamente involucrados en el ejercicio realizado. 2. La Necesidad de Generalidad Debido a esa especificidad, surge la necesidad de la generalidad por tres razones principales: Funcionalidad diaria: En nuestra vida cotidiana requerimos ejecutar múltiples patrones de movimiento para ser efectivos. Por tanto, nuestra programación debe incluir una amplia variedad de ejercicios que cubran la mayor cantidad de musculatura posible. Beneficios fisiológicos y metabólicos: Los efectos positivos del entrenamiento —como la mejora de la sensibilidad a la insulina, la reducción de la presión sanguínea y el fortalecimiento del sistema inmunológico— dependen de la estimulación de los tejidos implicados. Para maximizar estos beneficios a nivel sistémico, es necesario entrenar el cuerpo de forma integral y no limitarse a partes aisladas. Prevención de lesiones: Un desarrollo equilibrado de toda la musculatura es una necesidad crítica para evitar desequilibrios y prevenir lesiones. En resumen, para obtener el máximo provecho del entrenamiento de fuerza, debemos buscar un equilibrio que respete la especificidad de cada movimiento pero que, en su conjunto, ofrezca una estimulación general y completa de todo el organismo.
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¿Qué es (y qué no es) el Entrenamiento de Fuerza? A pesar de la popularidad de los beneficios de la fuerza, persiste una notable confusión sobre su definición técnica. En ocasiones, esta ambigüedad proviene de traducciones imprecisas de la literatura anglosajona; en otras, de una falta de rigor conceptual. Para obtener resultados, es imperativo entender qué constituye realmente un entrenamiento de fuerza efectivo. El Concepto de Factor Limitante El entrenamiento de fuerza se define como un conjunto de acciones ordenadas destinadas a mejorar la capacidad de producir fuerza, es decir, nuestra habilidad para resistir o desplazar una carga. Sin embargo, para que este sea efectivo, la producción de fuerza debe ser el factor limitante de la actividad. Esta distinción es fundamental para clasificar correctamente los ejercicios, pongamos algunos ejemplos: El caso del Ciclismo: Aunque generalmente se considera una actividad cardiovascular, subir una pendiente con una resistencia muy alta puede convertir a la fuerza en el factor limitante. En ese instante técnico, el ciclista está realizando entrenamiento de fuerza (aunque no sea el método más eficiente debido al tipo de contracción). La paradoja de la Sentadilla sobre la cabeza (Overhead Squat): A pesar de utilizar cargas externas, para muchas personas el factor limitante en este ejercicio no es la fuerza de las piernas, sino el equilibrio o la movilidad articular. Si el ejercicio se detiene porque perdemos el equilibrio y no porque el músculo sea incapaz de producir más fuerza, no estamos ante un entrenamiento de fuerza puro. El Yoga como entrenamiento de fuerza: Ciertas posiciones estáticas o asanas de gran dificultad pueden verse limitadas por la fuerza muscular. En ese contexto específico, el yoga actúa como un entrenamiento de fuerza, aunque condicionado por un tipo de contracción estática. En definitiva, no es el nombre del ejercicio lo que define el entrenamiento de fuerza, sino el reto biológico que impone: si lo que te impide continuar es tu capacidad de generar tensión muscular contra una carga, estás entrenando fuerza. Es decir, el factor determinante a la hora de definir el entrenamiento de fuerza, no es tanto si usas pesas, o tú propio peso, si no, la intencionalidad de la actividad y que sea la fuerza el factor limitante en esa actividad. Una aclaración importante y necesaria, aquí estamos hablando de que es el entrenamiento de fuerza como uno de los elementos más importantes de nuestra receta de actividad física, pero eso no quiere decir que otro tipo de actividades no sean beneficiosas, y de hecho en otros momentos hablaremos de lo que llamamos entrenamiento de movimiento que engloba otra serie de acciones y ejercicios que entendemos sumamente beneficiosos pero que no pueden categorizarse como entrenamiento de fuerza per se, como ejercicios específicos de movilidad
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El Marco Temporal de Nuestra Genética Para utilizar esta brújula con precisión, debemos entender los tiempos de la biología: El origen: Nuestra especie, el Homo sapiens, tiene una antigüedad de entre 150.000 y 300.000 años. La fijación genética: Se estima que nuestro genoma quedó prácticamente fijado hace unos 40.000 años. La lentitud de la evolución: Un error común es validar hábitos porque "nuestros abuelos lo hacían" o porque se han practicado durante los últimos dos o tres mil años. Sin embargo, para la escala evolutiva, estos periodos son meros parpadeos. Nuestra genética sigue esperando los estímulos para los que fue diseñada hace decenas de miles de años. Ignorar este desfase entre nuestro entorno moderno y nuestras necesidades ancestrales es lo que genera la mayoría de las patologías actuales. Alinear nuestra vida con esos marcos temporales de referencia es la estrategia más sólida para recuperar la salud
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Mantener una perspectiva evolutiva no es solo un ejercicio teórico; es una herramienta de salvaguarda que nos permite evitar errores conceptuales que pueden comprometer seriamente nuestra salud. El Error de la Perspectiva a Corto Plazo A menudo olvidamos lo volátiles que pueden ser las recomendaciones "oficiales". Hace apenas unas décadas, parte de la profesión médica consideraba que el esfuerzo físico intenso era peligroso, bajo la premisa de que elevar las pulsaciones y la presión sanguínea de forma aguda resultaba dañino. Esta visión ignoraba milenios de historia humana y el legado de culturas precedentes que siempre entendieron el movimiento como un pilar fundamental del vigor. Si bien es fascinante comprender los mecanismos biológicos —como la mejora de la sensibilidad a la insulina o la regulación de la tensión arterial a largo plazo—, el usuario común no necesita ser un experto en fisiología. Le basta con consultar su brújula evolutiva para tomar decisiones acertadas
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Qué quiere decir la ley de las condiciones de la existencia? Es una idea muy sencilla que, lamentablemente, perdemos de vista a menudo: un ser vivo se adapta a las condiciones en las que existe para poder vivir efectivamente en ellas; si esta situación se prolonga lo suficiente, esas condiciones empezarán a ser óptimas para dicho organismo. Como digo, es una idea que puede parecer simple, pero que solemos olvidar, especialmente hoy en día respecto a nosotros mismos. Podemos poner el siguiente ejemplo: Uno podría afirmar con contundencia que en las Islas Canarias se está mejor que en la Antártida. Una persona inocente y bienintencionada podría compadecerse de los pobres pingüinos y, si tuviese suficiente dinero, quizás emprendería la aparentemente noble tarea de llevarlos a todos a las Canarias. No obstante, como el lector seguramente supondrá, tal acción sería terrible para ellos. A pesar de que la Antártida parezca un lugar horrible para vivir, los pingüinos están adaptados para existir allí. Y no solo pueden sobrevivir a esas circunstancias, sino que estas son las óptimas para ellos; cualquier desviación de las mismas resultará nociva, en mayor o menor grado, para su organismo. Volviendo al tema que nos concierne, en el caso de los seres humanos, podríamos pensar que es positivo no tener que realizar tantos esfuerzos físicos hoy en día; que es una ventaja no tener que estar en pie, persiguiendo o rastreando nuestra siguiente comida, ni estar expuestos a los elementos o al hambre. Sin embargo, del mismo modo que trasladar a los pingüinos a las Canarias supondría un grave problema para su salud y supervivencia, para nosotros, esta situación de baja actividad física representa una seria amenaza. Así lo evidencia la gran cantidad de problemas de salud que nos asaltan en la actualidad. Por lo tanto, ante este escenario, se vuelve necesario tomar acciones conscientes encaminadas a corregir la antinaturalidad de nuestra situación. Como hemos mencionado, necesitamos el movimiento para mantener la salud, pues ha sido una constante desde que habitamos este planeta. Nuestro entrenamiento y nuestras acciones deben estar orientados a mejorar esta capacidad. Dicha capacidad de movimiento se manifiesta de dos maneras. Por un lado, debemos poseer la fuerza suficiente para realizar una acción al menos una vez; lo primero para poder caminar, por ejemplo, es ser capaz de mantenerse de pie y dar un paso. Este es el componente de fuerza del entrenamiento que proponemos. Por otro lado, necesitamos la capacidad de sostener esas acciones en el tiempo, que es donde cobra importancia la capacidad cardiovascular. El movimiento, por tanto, requiere fuerza y la facultad de realizarse de manera sostenida para ser efectivo. Además, no debemos limitarnos a la mera suficiencia para nuestras necesidades actuales, sino que debemos buscar un surplus que nos permita mantenernos plenamente operativos ante situaciones de enfermedad o conforme vamos envejeciendo.
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¿Es posible que te estés preguntando esto tras haber leído nuestros anteriores artículos? Tal vez te digas: «¿Por qué es tan importante tener un buen nivel de fuerza y capacidad cardiovascular para mejorar nuestra salud?». Si tomamos perspectiva, nos daremos cuenta de que aquello que realmente buscamos mejorar y preservar en sus niveles más elevados —y durante el mayor tiempo posible para potenciar nuestra salud y calidad de vida— no es ni más ni menos que nuestra capacidad de movernos. Nosotros, a día de hoy, antes de que acabemos todos conectados a máquinas, nos relacionamos con el mundo a través del movimiento. En mayor o menor medida, todos necesitamos movernos, al menos mínimamente, para poder operar eficientemente en nuestra vida. Esto conlleva una consideración práctica muy relevante: si en algún momento perdemos dicha capacidad de movimiento, no solo necesitaremos ayuda para realizar cualquier acción, sino que, además, la fisiología se ha adaptado a estas circunstancias. Al haber estado expuestos a la necesidad constante de movimiento, nuestra biología se ha optimizado no solo para realizar estas acciones de manera efectiva, sino también para obtener un beneficio intrínseco del propio movimiento, y su ausencia tendrá consecuencias negativas para nuestra salud. Una idea sobre la que volveremos repetidamente, y que siempre debemos tener presente al tratar cualquier aspecto del funcionamiento de un ser vivo es la «ley de las condiciones de la existencia» de Charles Darwin. Es uno de sus conceptos menos conocidos frente a su famosa teoría de la evolución, aunque probablemente sea incluso más importante y relevante en nuestro día a día
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