¿Qué hay de la terapia manual? “Tengo que ir a que me coloquen”, “a que me quiten con un masaje”…

Ninguna terapia manual, ni material que se utilice para dar masajes (foam roller, pelota, IASTM, etc…) tiene la capacidad de crear cambios en las estructuras ni en los tejidos.

“Liberar la musculatura”, “quitar nudos musculares o adherencias”, “romper tejido cicatrizal”, “recolocar las articulaciones”, “poner las articulaciones en su sitio”, ninguno de estos términos, ni muchos otros similares son correctos ni ciertos.

Nuestros ligamentos, músculos, tendones, huesos, y demás tejidos son MUY RESISTENTES, no les queda otra. Son los encargados de “mantener cada una de nuestras piezas” juntas. Diariamente soportan durante toda nuestra vida grandes cargas, tensión, fuerzas de compresión, tracción, flexión, cizalla, torsión…

¿Cómo unas estructuras diseñadas con estos objetivos van a sufrir el más mínimo cambio en su composición por recibir un masaje durante 30 minutos? El tejido conectivo humano tiene diferentes composiciones, pero ninguno es frágil, ni fácil de cambiar. Da igual si el masaje es con las manos, con los codos, rodillos u otros instrumentos, que te pisen, te retuerzan, o te agiten… ¿qué sería de nosotros como especie si nuestra materia prima, la que nos protege y a través de la que nos relacionamos con el medio externo fuese tan fácil de modificar? No habríamos durado ni dos días, esto no funciona así. NINGUNA TERAPIA MANUAL PUEDE AFECTAR ESTRUCTURALMENTE A LOS TEJIDOS.

¡¡¡ehhhhhh pero un momento!!! Yo salgo del fisio, osteópata, quiropráctico, masajista, y me siento mucho mejor, mi dolor ha disminuido, “me ha crujido y colocado” ¡que lo he notado! Efectivamente es muy probable que cualquier terapia manual provoque en ti cambios en tu sensación y dolor percibido, pero es importante que comprendas que ninguno de estos efectos se debe a cambios en el tejido dañado o lesionado (si es que lo hay).

Como ya hemos visto, el dolor y otras percepciones similares (rigidez, bloqueo) son muy complejas y el sistema nervioso tiene un papel clave en todas ellas. Nuestro cuerpo está repleto de sensores que informan continuamente al cerebro de su estado y posición. Cuando se percibe una amenaza (puede ser real o no dependiendo de si el sistema está funcionando correctamente) el cerebro es informado desencadenando sensaciones de dolor y/o rigidez. La manipulación de los tejidos a través de masaje, punción seca, o cualquier otro tipo de terapia similar, tienen su aplicación por esta vía, modificando la señal hacia el sistema nervioso, pudiendo mejorar estas sensaciones de dolor y/o bloqueo, pero siempre será un cambio en la percepción, con una duración muy limitada, no un verdadero cambio en el tejido.

Todo este tipo de terapias nos ofrecen una VENTANA DE OPORTUNIDAD a través de la relajación, la reducción del miedo y los cambios en la percepción de dolor, para favorecer la realización de ESTRATEGIAS ACTIVAS, que creen una verdadera adaptación en los tejidos. Las terapias pasivas no “arreglan”, ni “recolocan”, ni “quitan”.

Un ejemplo muy común que nos encontramos con el dolor de espalda es el de “profesionales” que nos indican que tenemos las vértebras, o la pelvis “fuera de su lugar”, que están mal alineadas y que te las tiene que colocar. La ciencia ha demostrado que esto no tiene ningún sentido. Tu columna es FUERTE, ¿qué sería de nosotros si nuestras vertebras se moviesen tan fácilmente como para que una persona pueda “recolocarlas” con las manos? La manipulación vertebral no provoca ningún cambio estructural permanente. Pero entonces… ¿por qué la gente se siente tan bien después de que le “coloquen” la espalda? El chasquido que se oye durante la manipulación se debe a un cambio de presiones (cavitación) en las articulaciones de las vértebras. Esta maniobra tiene un efecto analgésico (disminución del dolor) de duración limitada (unos pocos minutos).

La manera correcta de utilizar cualquier técnica cuyos resultados sean una disminución momentánea del dolor, será aprovechar esa VENTANA limitada de tiempo sin dolor para acceder a rangos de movimiento libres de dolor a través de ejercicios que sobrecargaremos progresivamente.

Cualquier terapia manual o similar debe concebirse como un puente hacia la realización de ejercicios libres de dolor. A nuestros cerebros “les gustan” estas técnicas, por lo que disminuyen el dolor en la zona afectada durante unos minutos, oportunidad que debemos aprovechar para realizar EJERCICIOS CON CARGA.

Si te quedas solo en las técnicas manuales, estas invirtiendo mucho en la persona que te da los masajes, pero muy poco en tu recuperación. Chaudhry et al (2008) determinaron la fuerza que debía aplicarse para realizar una deformación de la fascia lata (parte superior lateral de la pierna) y la fascia plantar. Estos investigadores calcularon que para producir una deformación de un 1% se necesitaba ejercer fuerzas de 9075 newton (925 kilos) y 4515 newton (460 kilos) respectivamente. Vaya animalaco/a tiene que ser quién te da los masajes…

Cherkin et al (2011) compararon los resultados de dos tipos diferentes de masajes durante 10 semanas en 400 personas con dolor de espalda. Ambos tipos de masajes fueron impartidos por fisioterapeutas titulados:

-Un grupo de pacientes recibió un “masaje estructural” enfocado en identificar y aliviar los músculos y tejidos así como las “restricciones fasciales” causantes del dolor de espalda. Se utilizaban técnicas para movilizar y estirar las articulaciones y músculos restringidos, equilibrando la musculatura para reducir la “hipertonicidad” (así describen los investigadores el tipo de masaje utilizado, y considero importante esta descripción detallada porque es muy probable que hayas oído o que oigas en un futuro todos estos términos).

-El otro grupo recibió un masaje con “técnicas de relajación sueca” (esencialmente un masaje relajante).

Ambos masajes tuvieron los mismos beneficios sin ninguna diferencia entre ellos, a pesar de que el “masaje estructural” podría concebirse como una terapia más especializada y enfocada en solventar el dolor lumbar. Una de las teorías en cuanto a la eficacia de las terapias manuales en el dolor, es la basada en la mejora de la ansiedad y disminución de sentimientos de estrés y depresión. Esta explicación encajaría perfectamente con los resultados de este estudio, y también con el MODELO BIOPSICOSOCIAL DEL DOLOR que comentamos en la primera parte de este artículo.

RED FLAGS O BANDERAS ROJAS Y DOLOR LUMBAR: Cuándo un dolor lumbar puede ser verdaderamente preocupante

Nombramos las “red flags” o “banderas rojas” previamente en el artículo, cuándo comentamos situaciones en las que una prueba de imagen podría ser necesaria.

Las banderas rojas son síntomas que pueden ser resultado de una afección o patología más grave que el propio dolor de espalda (cáncer, daño en la médula…), y que deben ser examinadas y descartadas en la primera visita al profesional sanitario. Algunos de los síntomas son:

-Incontinencia fecal y/o urinaria

-Tras un accidente, posible fractura vertebral.

-Anestesia-parestesia en “silla de montar” (zona ingle-muslos-glúteo).

-Dolor intenso que no remite, pérdida de peso, historial de cáncer…

Estos casos suelen corresponder a tan solo el 1% de los dolores lumbares. La presencia de banderas rojas no implica necesariamente una afectación más grave, pero es importante que tu médico te evalúe.

CONCLUYENDO…

El 80% de las personas tendrán dolor de espalda en algún momento de su vida. La altísima prevalencia de dolor de espalda entre la población ha desatado un verdadero negocio, en el que con buenas o menos buenas intenciones, todos parecen tener la solución definitiva. Podrías probar a ir cada día de la semana a un profesional diferente, que cada día recibirías un diagnóstico nuevo con su correspondiente tratamiento.

En el negocio del dolor de espalda no faltan objetos curativos como es el caso de “Graston Technique” y su kit compuesto por 6 piezas, destinadas a “raspar” músculos, tendones y fascia, y que puedes adquirir por el módico precio de 2295 dólares. Crothers et al (2016) compararón en 143 participantes la técnica Graston con estas herramientas, frente a una terapia de “ajuste vertebral” y otra terapia simulada (placebo) en pacientes con dolor torácico. En los tres grupos el dolor mejoró de igual manera a los 3, 6 y 12 meses.

(Te pongo una foto del kit en cuestión, por si la próxima vez que vayas a una marisquería no sabes qué hacer con tanto cubierto y te duele algo)

Debemos ser capaces de ver más allá del modelo estructural-biomecánico que explica el dolor únicamente en relación con daño en los tejidos. El dolor es multifactorial, y también es modulado por mecanismos emocionales, mentales y sensoriales dependientes del contexto. Debido a la complejidad del dolor, puede ser aventurada la promesa de que va a desaparecer completamente y para siempre a través de un método concreto.

Las herramientas que nos van a ayudar a manejar nuestro dolor no están en un maletín de Gaston®, descubrimos dos de las más importantes en el próximo artículo…

¡No te lo pierdas!

REFERENCIAS:

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Chaudhry H1, Schleip R, Ji Z, Bukiet B, Maney M, Findley T. (2008). Three-dimensional mathematical model for deformation of human fasciae in manual therapy. J Am Osteopath Assoc. 2008 Aug;108(8):379-90.

Crothers AL, French SD, Hebert JJ, Walker BF. (2016). Spinal manipulative therapy, Graston technique® and placebo for non-specific thoracic spine pain: a randomised controlled trial. Chiropr Man Therap. 2016 May 16;24:16.

Clark, Stephanie et al. Low back pain: a major global challenge. (2018). The Lancet , Volume 391 , Issue 10137 , 2302. DOI: https://doi.org/10.1016/S0140-6736(18)30725-6

Daniel C. Cherkin, PhD, Karen J. Sherman, PhD, MPH, et al. (2011). A Comparison of the Effects of 2 Types of Massage and Usual Care on Chronic Low Back Pain: A Randomized, Controlled Trial. Ann Intern Med. 2011 Jul 5; 155(1): 1–9.

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Four-year follow-up of surgical versus non-surgical therapy for chronic low back pain Jens Ivar Brox,1 Øystein P Nygaard,2 Inger Holm,3 Anne Keller,4 Tor Ingebrigtsen,5 Olav Reikerås6. Ann Rheum Dis 2010;69:1643–1648. doi:10.1136/ard.2009.108902

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Top Alberta Doctors. (2011). Guideline for the Evidence-Informed Primary Care Management ofLow Back Pain. 2nd edition

Por Francisco Martínez 12 de marzo de 2026
-Movimientos Fundamentales en el Entrenamiento de Fuerza Considerando los principios analizados anteriormente, los movimientos fundamentales que componen un sistema de entrenamiento de fuerza integral son los siguientes: Empujes: Ejercicios del tren superior donde se aplica fuerza en dirección opuesta al cuerpo. Tracciones: Ejercicios del tren superior donde la fuerza se dirige hacia el cuerpo. Triple extensión: El patrón de movimiento fundamental para el desarrollo del tren inferior. Las "Flexiones": Patrones que completan la movilidad y fuerza estructural, estás son la flexión de tobillo, rodilla, cadera y tronco. Al trabajar estos patrones —en los que se profundizará en futuras publicaciones— se cubre prácticamente la totalidad del sistema musculoesquelético, quedando fuera únicamente áreas muy específicas como el cuello y las muñecas. -Criterios Técnicos y otros Movimientos Existen autores que incluyen patrones como la rotación o la ambulación (desplazamientos); sin embargo, desde una perspectiva técnica rigurosa del entrenamiento de fuerza, estos podrían no pertenecer a esta categoría principal si no cumplen con los siguientes requisitos: . La producción de fuerza debe ser el factor limitante. . El movimiento idealmente debe ser cíclico y poseer fases concéntricas y excéntricas claramente diferenciadas. -El Enfoque Funcional y Evolutivo Esto no significa que movimientos como caminar, correr o lanzar sean irrelevantes. Al contrario, desde un punto de vista funcional, el ser humano es la especie más optimizada para: Caminar y correr a dos patas. Lanzar objetos. Aunque estas capacidades son esenciales y deben incluirse en la actividad física de otras maneras, no son las más idóneas para aplicar estrictamente los principios del entrenamiento de fuerza analizados.
Por Francisco Martínez Naranjo 20 de febrero de 2026
El Entrenamiento de Fuerza Efectivo: Especificidad y Generalidad Una vez definido qué es el entrenamiento de fuerza, es fundamental comprender y expandir los conceptos que integran un entrenamiento verdaderamente efectivo. Para ello, partiremos de dos ideas fundamentales que, aunque parezcan contradictorias, se complementan entre sí: la especificidad y la necesidad de generalidad. 1. El Principio de Especificidad El entrenamiento de fuerza produce un efecto específico tanto en el patrón de movimiento que se practica como en la musculatura implicada. Aunque en ocasiones pueda existir un impacto global, la mayoría de las adaptaciones se limitan a los sistemas directamente involucrados en el ejercicio realizado. 2. La Necesidad de Generalidad Debido a esa especificidad, surge la necesidad de la generalidad por tres razones principales: Funcionalidad diaria: En nuestra vida cotidiana requerimos ejecutar múltiples patrones de movimiento para ser efectivos. Por tanto, nuestra programación debe incluir una amplia variedad de ejercicios que cubran la mayor cantidad de musculatura posible. Beneficios fisiológicos y metabólicos: Los efectos positivos del entrenamiento —como la mejora de la sensibilidad a la insulina, la reducción de la presión sanguínea y el fortalecimiento del sistema inmunológico— dependen de la estimulación de los tejidos implicados. Para maximizar estos beneficios a nivel sistémico, es necesario entrenar el cuerpo de forma integral y no limitarse a partes aisladas. Prevención de lesiones: Un desarrollo equilibrado de toda la musculatura es una necesidad crítica para evitar desequilibrios y prevenir lesiones. En resumen, para obtener el máximo provecho del entrenamiento de fuerza, debemos buscar un equilibrio que respete la especificidad de cada movimiento pero que, en su conjunto, ofrezca una estimulación general y completa de todo el organismo.
Por Francisco martínez 18 de febrero de 2026
¿Qué es (y qué no es) el Entrenamiento de Fuerza? A pesar de la popularidad de los beneficios de la fuerza, persiste una notable confusión sobre su definición técnica. En ocasiones, esta ambigüedad proviene de traducciones imprecisas de la literatura anglosajona; en otras, de una falta de rigor conceptual. Para obtener resultados, es imperativo entender qué constituye realmente un entrenamiento de fuerza efectivo. El Concepto de Factor Limitante El entrenamiento de fuerza se define como un conjunto de acciones ordenadas destinadas a mejorar la capacidad de producir fuerza, es decir, nuestra habilidad para resistir o desplazar una carga. Sin embargo, para que este sea efectivo, la producción de fuerza debe ser el factor limitante de la actividad. Esta distinción es fundamental para clasificar correctamente los ejercicios, pongamos algunos ejemplos: El caso del Ciclismo: Aunque generalmente se considera una actividad cardiovascular, subir una pendiente con una resistencia muy alta puede convertir a la fuerza en el factor limitante. En ese instante técnico, el ciclista está realizando entrenamiento de fuerza (aunque no sea el método más eficiente debido al tipo de contracción). La paradoja de la Sentadilla sobre la cabeza (Overhead Squat): A pesar de utilizar cargas externas, para muchas personas el factor limitante en este ejercicio no es la fuerza de las piernas, sino el equilibrio o la movilidad articular. Si el ejercicio se detiene porque perdemos el equilibrio y no porque el músculo sea incapaz de producir más fuerza, no estamos ante un entrenamiento de fuerza puro. El Yoga como entrenamiento de fuerza: Ciertas posiciones estáticas o asanas de gran dificultad pueden verse limitadas por la fuerza muscular. En ese contexto específico, el yoga actúa como un entrenamiento de fuerza, aunque condicionado por un tipo de contracción estática. En definitiva, no es el nombre del ejercicio lo que define el entrenamiento de fuerza, sino el reto biológico que impone: si lo que te impide continuar es tu capacidad de generar tensión muscular contra una carga, estás entrenando fuerza. Es decir, el factor determinante a la hora de definir el entrenamiento de fuerza, no es tanto si usas pesas, o tú propio peso, si no, la intencionalidad de la actividad y que sea la fuerza el factor limitante en esa actividad. Una aclaración importante y necesaria, aquí estamos hablando de que es el entrenamiento de fuerza como uno de los elementos más importantes de nuestra receta de actividad física, pero eso no quiere decir que otro tipo de actividades no sean beneficiosas, y de hecho en otros momentos hablaremos de lo que llamamos entrenamiento de movimiento que engloba otra serie de acciones y ejercicios que entendemos sumamente beneficiosos pero que no pueden categorizarse como entrenamiento de fuerza per se, como ejercicios específicos de movilidad
Por Francisco Martínez Naranjo 18 de febrero de 2026
El Marco Temporal de Nuestra Genética Para utilizar esta brújula con precisión, debemos entender los tiempos de la biología: El origen: Nuestra especie, el Homo sapiens, tiene una antigüedad de entre 150.000 y 300.000 años. La fijación genética: Se estima que nuestro genoma quedó prácticamente fijado hace unos 40.000 años. La lentitud de la evolución: Un error común es validar hábitos porque "nuestros abuelos lo hacían" o porque se han practicado durante los últimos dos o tres mil años. Sin embargo, para la escala evolutiva, estos periodos son meros parpadeos. Nuestra genética sigue esperando los estímulos para los que fue diseñada hace decenas de miles de años. Ignorar este desfase entre nuestro entorno moderno y nuestras necesidades ancestrales es lo que genera la mayoría de las patologías actuales. Alinear nuestra vida con esos marcos temporales de referencia es la estrategia más sólida para recuperar la salud
Por Francisco Martínez 18 de febrero de 2026
Mantener una perspectiva evolutiva no es solo un ejercicio teórico; es una herramienta de salvaguarda que nos permite evitar errores conceptuales que pueden comprometer seriamente nuestra salud. El Error de la Perspectiva a Corto Plazo A menudo olvidamos lo volátiles que pueden ser las recomendaciones "oficiales". Hace apenas unas décadas, parte de la profesión médica consideraba que el esfuerzo físico intenso era peligroso, bajo la premisa de que elevar las pulsaciones y la presión sanguínea de forma aguda resultaba dañino. Esta visión ignoraba milenios de historia humana y el legado de culturas precedentes que siempre entendieron el movimiento como un pilar fundamental del vigor. Si bien es fascinante comprender los mecanismos biológicos —como la mejora de la sensibilidad a la insulina o la regulación de la tensión arterial a largo plazo—, el usuario común no necesita ser un experto en fisiología. Le basta con consultar su brújula evolutiva para tomar decisiones acertadas
Por Francisco Martínez Naranjo 9 de febrero de 2026
Qué quiere decir la ley de las condiciones de la existencia? Es una idea muy sencilla que, lamentablemente, perdemos de vista a menudo: un ser vivo se adapta a las condiciones en las que existe para poder vivir efectivamente en ellas; si esta situación se prolonga lo suficiente, esas condiciones empezarán a ser óptimas para dicho organismo. Como digo, es una idea que puede parecer simple, pero que solemos olvidar, especialmente hoy en día respecto a nosotros mismos. Podemos poner el siguiente ejemplo: Uno podría afirmar con contundencia que en las Islas Canarias se está mejor que en la Antártida. Una persona inocente y bienintencionada podría compadecerse de los pobres pingüinos y, si tuviese suficiente dinero, quizás emprendería la aparentemente noble tarea de llevarlos a todos a las Canarias. No obstante, como el lector seguramente supondrá, tal acción sería terrible para ellos. A pesar de que la Antártida parezca un lugar horrible para vivir, los pingüinos están adaptados para existir allí. Y no solo pueden sobrevivir a esas circunstancias, sino que estas son las óptimas para ellos; cualquier desviación de las mismas resultará nociva, en mayor o menor grado, para su organismo. Volviendo al tema que nos concierne, en el caso de los seres humanos, podríamos pensar que es positivo no tener que realizar tantos esfuerzos físicos hoy en día; que es una ventaja no tener que estar en pie, persiguiendo o rastreando nuestra siguiente comida, ni estar expuestos a los elementos o al hambre. Sin embargo, del mismo modo que trasladar a los pingüinos a las Canarias supondría un grave problema para su salud y supervivencia, para nosotros, esta situación de baja actividad física representa una seria amenaza. Así lo evidencia la gran cantidad de problemas de salud que nos asaltan en la actualidad. Por lo tanto, ante este escenario, se vuelve necesario tomar acciones conscientes encaminadas a corregir la antinaturalidad de nuestra situación. Como hemos mencionado, necesitamos el movimiento para mantener la salud, pues ha sido una constante desde que habitamos este planeta. Nuestro entrenamiento y nuestras acciones deben estar orientados a mejorar esta capacidad. Dicha capacidad de movimiento se manifiesta de dos maneras. Por un lado, debemos poseer la fuerza suficiente para realizar una acción al menos una vez; lo primero para poder caminar, por ejemplo, es ser capaz de mantenerse de pie y dar un paso. Este es el componente de fuerza del entrenamiento que proponemos. Por otro lado, necesitamos la capacidad de sostener esas acciones en el tiempo, que es donde cobra importancia la capacidad cardiovascular. El movimiento, por tanto, requiere fuerza y la facultad de realizarse de manera sostenida para ser efectivo. Además, no debemos limitarnos a la mera suficiencia para nuestras necesidades actuales, sino que debemos buscar un surplus que nos permita mantenernos plenamente operativos ante situaciones de enfermedad o conforme vamos envejeciendo.
Por Francisco Martínez Naranjo 9 de febrero de 2026
¿Es posible que te estés preguntando esto tras haber leído nuestros anteriores artículos? Tal vez te digas: «¿Por qué es tan importante tener un buen nivel de fuerza y capacidad cardiovascular para mejorar nuestra salud?». Si tomamos perspectiva, nos daremos cuenta de que aquello que realmente buscamos mejorar y preservar en sus niveles más elevados —y durante el mayor tiempo posible para potenciar nuestra salud y calidad de vida— no es ni más ni menos que nuestra capacidad de movernos. Nosotros, a día de hoy, antes de que acabemos todos conectados a máquinas, nos relacionamos con el mundo a través del movimiento. En mayor o menor medida, todos necesitamos movernos, al menos mínimamente, para poder operar eficientemente en nuestra vida. Esto conlleva una consideración práctica muy relevante: si en algún momento perdemos dicha capacidad de movimiento, no solo necesitaremos ayuda para realizar cualquier acción, sino que, además, la fisiología se ha adaptado a estas circunstancias. Al haber estado expuestos a la necesidad constante de movimiento, nuestra biología se ha optimizado no solo para realizar estas acciones de manera efectiva, sino también para obtener un beneficio intrínseco del propio movimiento, y su ausencia tendrá consecuencias negativas para nuestra salud. Una idea sobre la que volveremos repetidamente, y que siempre debemos tener presente al tratar cualquier aspecto del funcionamiento de un ser vivo es la «ley de las condiciones de la existencia» de Charles Darwin. Es uno de sus conceptos menos conocidos frente a su famosa teoría de la evolución, aunque probablemente sea incluso más importante y relevante en nuestro día a día
El Cuerpo como Vehículo Hacia la Plenitud
Por Francisco Martínez Naranjo 5 de febrero de 2026
El Cuerpo como Vehículo Hacia la Plenitud
Por Francisco Martínez Naranjo 3 de febrero de 2026
Moverse o entrenar? Descubre por qué la actividad física no es suficiente y cómo la especificidad y sobrecarga progresiva transforman tu salud real.
El Camino Hacia una Salud Plena
Por Francisco Martinez Naranjo 3 de febrero de 2026
¿Qué es importante para mejorar nuestra salud y bienestar?