En este artículo aprenderemos como el ejercicio puede mejorar la vida de nuestros mayores, y que formas de ejercicio son las idóneas para esta población

ENTRENAMIENTO Y ENVEJECIMIENTO

PUNTOS CLAVE:

-Nuestro objetivo debería ser “SUMAR VIDA A LOS AÑOS” no únicamente “años a la vida”.


-La capacidad funcional es la capacidad del individuo para realizar sus tareas de la vida diaria. Los estudios demuestran que las personas más activas tienen mejores niveles de capacidad funcional durante toda su vida.


-El proceso natural de envejecimiento conlleva un deterioro estructural y funcional general causantes de numerosos problemas como pérdida de fuerza, potencia y masa muscular, caídas, fragilidad (mayor riesgo de discapacidad, enfermedad y muerte por cualquier causa).



-La práctica de ejercicio físico jugará un papel fundamental en nuestra salud durante toda nuestra vida, siendo la intervención más eficaz para retrasar la discapacidad y los eventos adversos asociados. Es una pieza determinante en la prevención y tratamiento del declive en la capacidad funcional.

-La realización de ejercicio físico mediante un programa de entrenamiento ADAPTADO al sujeto, con la intensidad y duración suficientes, independientemente de su edad y sexo, conlleva incrementos significativos en la fuerza muscular, la capacidad cardiovascular, movilidad, habilidad motora, salud ósea (aumentos en la densidad ósea y disminución del riesgo de fracturas), autoestima y longevidad.

-El “entrenamiento multicomponente” se ha propuesto como el tipo de programa más beneficioso para los ancianos, dirigido especialmente a mejorar y retrasar todos los cambios degenerativos asociados al envejecimiento .

-El entrenamiento de fuerza , a menudo descuidado por nuestros mayores, es la estrategia terapéutica primaria más recomendada para prevenir y revertir la perdida de la masa muscular, fuerza y funcionalidad asociada a la edad.

-Una pobre función muscular se relaciona con mayor morbilidad y mortalidad por todas las causas.

-El músculo es un importante órgano que desempeña un papel fundamental en la prevención o mejora de patologías recurrentes en esta etapa de la vida como diabetes, arterioesclerosis, síndrome metabólico, cáncer…

- ¡LOS MAYORES DEBEN ENTRENAR! Sólo dos sesiones de entrenamiento a la semana pueden devolver ¡¡20 AÑOS DE CAPACIDAD FUNCIONAL!!

-NO TODO VALE, busca un profesional de la actividad física y comienza YA a disfrutar de todos los beneficios del ejercicio. El entrenamiento debe ser personalizado, teniendo en cuenta factores como, la situación funcional del sujeto, su experiencia previa en el entrenamiento, enfermedades, lesiones…

- No existe en la actualidad ningún fármaco ni terapia que sea capaz de tratar y mejorar, con ningún efecto secundario, tantas patologías como el ejercicio físico. Hacernos mayores NO tiene que estar asociado a enfermedad ni fragilidad.

Actualmente, España es uno de los países con mayor porcentaje de población mayor de 65 años del mundo. Se prevé que esta cifra llegue incluso al 20% en los próximos años. Este cambio en el perfil demográfico de nuestro país, hace necesario el estudio y comprensión del envejecimiento y el impacto que tiene sobre nuestra salud, con el objetivo de conocer cómo podemos influir en el mantenimiento de nuestra independencia funcional y calidad de vida con el paso de los años.

No se trata únicamente de vivir más. Nuestro objetivo debería estar orientado a “SUMAR VIDA A LOS AÑOS” no únicamente “años a la vida”.

Aquí podemos observar un modelo teórico utilizado por la organización mundial de la salud para explicar la progresión de la capacidad funcional a lo largo de los años, entendida como la capacidad del individuo para realizar sus tareas de la vida diaria. Los estudios demuestran que las personas más activas tienen mejores niveles de capacidad funcional debido a la relación directa entre actividad física y el mantenimiento o mejora de cualidades físicas como los niveles de fuerza y la resistencia cardiovascular. Tal y como representa el gráfico, la capacidad funcional mejora en edades tempranas alcanzando una meseta después de la cual, comienza a descender. Podemos observar como la disminución de capacidad funcional no comienza en el mismo punto, ni tiene la misma magnitud, existiendo gran variabilidad entre sujetos. La buena noticia es que pertenecer a la línea naranja o a la azul depende en gran parte de nuestro estilo de vida . Puedes cruzar el umbral de discapacidad antes (dependencia absoluta para realizar actividades sencillas como ir a la compra, ducharse, levantarse de la cama, pasear…) o disfrutar de tu calidad de vida hasta el último día.

¿Qué cambios experimentamos con el envejecimiento?

El proceso natural de envejecimiento conlleva un deterioro estructural y funcional general . Algunos de estos cambios son:

- Deterioro neurológico:

Los cambios degenerativos no patológicos del sistema nervioso asociados al envejecimiento tienen un gran impacto sobre la estructura y la función del sistema neuromuscular y consecuentemente sobre el rendimiento muscular en sujetos ancianos. Entre estos cambios, destaca la pérdida de unidades motoras, que afecta especialmente a las fibras tipo II (“fibras rápidas”), determinantes en la aplicación de fuerza máxima y potencia y con mayor potencial para la hipertrofia (aumento de la masa muscular).


- Sarcopenia:

Es una condición multifactorial que resulta en una pérdida progresiva del tamaño y fuerza muscular asociada con la edad . Con la reducción de la masa muscular, se produce una pérdida funcional que deriva en inmovilidad, dependencia, caídas, incapacidad para realizar las actividades de la vida diaria, incluso mayor riesgo de muerte . Aunque la pérdida de tejido muscular es una consecuencia normal del envejecimiento, niveles bajos de actividad física pueden acelerar esta pérdida todavía más.


- Dinapenia:

Pérdida de fuerza asociada con la edad . Los dos puntos tratados anteriormente serán los principales causantes de la dinapenia, debida a motivos morfológicos (sarcopenia) y neuronales.


- Osteoporosis:

Enfermedad del hueso caracterizada por una menor resistencia del mismo , debida tanto a un déficit en la densidad mineral ósea (cantidad de hueso) como a una alteración en la micro-arquitectura ósea (calidad del hueso). La osteoporosis conlleva mayor fragilidad ósea y predisposición a sufrir fracturas.


- Sistema cardiovascular y respiratorio:

Con el envejecimiento, se producen cambios en la morfología y función del sistema cardiovascular y respiratorio tales como, deterioro en la función diastólica o disminución en el consumo máximo de oxígeno, lo que influirá de manera directa negativamente en la calidad de vida del anciano.




- Disminución del gasto energético:

Se produce una disminución del gasto calórico en reposo, lo que unido a los mínimos niveles de actividad física realizados por el anciano conlleva un bajo gasto calórico total diario, lo que puede derivar en un aumento del peso (aumento de la grasa corporal) con todos sus consecuentes efectos negativos.

- Inflamación:

El envejecimiento lleva consigo cierto estado de inflamación general que suele verse empeorado en mayor medida cuando está acompañado de un estilo de vida sedentario y niveles altos de grasa corporal. Esta inflamación predispone a numerosos problemas de salud , como diabetes, cáncer o síndrome metabólico.


¿Qué consecuencias tienen estos cambios en el adulto mayor?

- Pérdida de fuerza, potencia y masa muscular:

Los cambios descritos anteriormente tanto en la cantidad como en la calidad de masa muscular, provocan una disminución de la fuerza y la potencia . Esta reducción en la fuerza y la potencia supone uno de los principales factores relacionados con la dependencia en las personas mayores. Además, estos cambios provocan una disminución de la actividad física que práctica la persona, lo que a su vez empeora aún más esta condición, constituyendo un ciclo donde la reducción de la actividad física acentúa la pérdida de masa muscular y fuerza, lo que a su vez lleva a mayores reducciones en la actividad física.


Pierdo músculo y función muscular, por lo que disminuyo mis niveles de actividad física. Como disminuyo mis niveles de actividad física, pierdo masa y función muscular, lo que reduce aún más actividad física que realizo, etc…. El mismo bucle de retroalimentación se produce para cualquier tarea sencilla de la vida diaria que suponga un mínimo esfuerzo (tender la ropa, ir a la compra, limpiar la casa…). Los sujetos comienzan a abandonar cualquier tarea que les empiece a resultar incomoda debido al excesivo esfuerzo que tienen que hacer para completarla, lo cual crea un ciclo progresivo de incapacidad, inmovilidad, pérdida muscular, y reducción de la fuerza.

- Caidas:

Las caídas son una de las principales causas de lesión y mortalidad en los ancianos.

- Fragilidad:

El síndrome de la fragilidad se caracteriza por mayor vulnerabilidad ante situaciones estresantes consecuencia del desgaste de los sistemas fisiológicos asociado al envejecimiento, aumentando el riesgo de sufrir caídas, deterioro funcional, dependencia, discapacidad, hospitalización, enfermedad y muerte por cualquier causa.


Ciclo de la fragilidad.


¿Cómo influye la práctica de ejercicio físico durante el envejecimiento?

La práctica de ejercicio físico jugará un papel fundamental en nuestra salud durante toda nuestra vida. A partir de los 50 años de edad aproximadamente, comienza una etapa especialmente importante donde el ejercicio, además de ser un elemento clave en la prevención y tratamiento de numerosas enfermedades, será una pieza determinante en la prevención y tratamiento del declive en la capacidad funcional , que suele comenzar a manifestarse a partir de esta edad. La práctica de ejercicio físico es la intervención más eficaz para retrasar la discapacidad y los eventos adversos asociados.

La evidencia científica ha demostrado que la realización de ejercicio físico mediante un programa de entrenamiento adaptado al sujeto, con la intensidad y duración suficientes, independientemente de su edad y sexo, conlleva incrementos significativos en la fuerza muscular, la capacidad cardiovascular, movilidad, habilidad motora, salud ósea (aumentos en la densidad ósea y disminución del riesgo de fracturas), autoestima y longevidad.

El denominado “entrenamiento multicomponente” se ha propuesto como el tipo de programa más beneficioso para mejorar la capacidad funcional (mantenimiento de la independencia en las actividades básicas de la vida diaria) en los ancianos.

El entrenamiento en el adulto mayor, irá dirigido especialmente a mejorar y retrasar todos los cambios degenerativos asociados al envejecimiento , algunos de los cuales hemos nombrado al comienzo de este artículo, enfatizando el trabajo de fuerza, potencia, resistencia cardiovascular, equilibrio, mejora del rango articular… dependiendo de las necesidades específicas del sujeto para el que este diseñado el entrenamiento.

Vamos a detenernos un poco más en el entrenamiento de fuerza , a menudo descuidado por nuestros mayores, ya que es la estrategia terapéutica primaria más recomendada para prevenir y revertir la perdida de la masa muscular, fuerza y funcionalidad asociada a la edad.

Entrenamiento de fuerza:

El entrenamiento de fuerza debería ser recomendado y prescrito apropiadamente a toda la población independientemente de su sexo, edad y nivel de entrenamiento. Diversos estudios y revisiones sistemáticas en población anciana demuestran, que incluso los sujetos de mayor edad mantienen la capacidad de aumentar su masa muscular, fuerza y potencia en respuesta al entrenamiento de fuerza.

Será determinante para mejorar parámetros objetivos del síndrome de fragilidad como la velocidad de marcha. Un medidor tan simple como la velocidad a la que caminas, se ha vinculado en numerosas investigaciones con mayor riesgo de mortalidad.

Además, una pobre función muscular se relaciona con mayor morbilidad y mortalidad por todas las causas. Las adaptaciones obtenidas a través de un correcto entrenamiento de fuerza mejoraran la calidad de vida, reducirán el riesgo de osteoporosis y lesiones recurrentes (dolores de espalda), y ayudarán a controlar la ganancia de grasa que suele producirse como consecuencia de unos niveles de actividad deficientes y una dieta inadecuada.

Es muy importante resaltar la importancia de la masa muscular más allá de sus funciones anatómico-mecánicas (genera movimiento) y bioenergéticas (gasta calorías). No debemos olvidar que el músculo es un importante órgano que desempeña un papel fundamental en la prevención de la mayoría de enfermedades crónicas y metabólicas, y que presenta otra importante función endocrina , paracrina y autocrina, a través de la producción de “mioquinas” . Las mioquinas son unas proteínas que se liberan con la contracción muscular , que tendrán importantes acciones tanto en el propio músculo como en otros órganos tales como huesos, tejido adiposo, cerebro… Relacionado con la temática de este artículo, destacamos sobretodo la acción anti-inflamatoria de las mioquinas.

Recordemos la inflamación general causada por el proceso de envejecimiento que nombramos al comienzo del artículo. Esta inflamación crónica producirá alteraciones en las funciones metabólicas e inmunológicas de diferentes órganos. A través del ejercicio físico, con la contracción muscular, se liberaran mioquinas que serán determinantes en la modulación de los procesos inflamatorios asociados al envejecimiento, y por tanto en la prevención o mejora de patologías recurrentes en esta etapa de la vida como diabetes, arterioesclerosis, síndrome metabólico, cáncer…

El entrenamiento de fuerza también tendrá un papel importante en la capacidad del anciano para realizar actividades cardiovasculares, ya que puede verse limitado por la falta de fuerza muscular para soportar su propio peso corporal.


¡LOS MAYORES DEBEN ENTRENAR!

Izquierdo et al (2001) estudiaron los efectos de un programa de fuerza de 16 semanas, entrenando tan solo 2 veces a la semana, en dos grupos: uno compuesto por sujetos de 46 años y el otro por sujetos de 64 años. Los resultados finales mostraron que ambos grupos mejoraron la potencia muscular (marcador funcional importantísimo en los ancianos), de tal forma que los valores finales del grupo de 64 años fueron los mismos que los del grupo de 46 años al comienzo del estudio. Esto significa que 2 sesiones a la semana durante 16 semanas pueden devolver a los mayores ¡¡20 AÑOS DE CAPACIDAD FUNCIONAL!!

Es importante señalar que no todo vale . El programa de entrenamiento deberá producir un estímulo lo suficientemente intenso como para provocar las adaptaciones que buscamos. Esto significa que la intensidad de nuestro entrenamiento debe ser mayor que la intensidad de nuestras actividades habituales a las que ya estamos acostumbrados y adaptados.

Además deberá ser completamente individualizado , teniendo en cuenta factores como, la situación funcional del sujeto, su experiencia previa en el entrenamiento, enfermedades, lesiones… La adherencia será otro elemento clave, ya que si se abandona el programa de ejercicio desaparecerán también sus beneficios y adaptaciones conseguidas.

En la actualidad, los avances en el campo de la medicina han aumentado la expectativa de vida al reducir la incidencia de enfermedades contagiosas que en el pasado representaban una amenaza para la población, dando paso a las enfermedades del siglo XXI fundamentalmente relacionadas con el estilo de vida y el sedentarismo.

No existe en la actualidad ningún fármaco ni terapia que sea capaz de tratar y mejorar, sin ningún efecto secundario, tantas patologías como el ejercicio físico. Hacernos mayores NO tiene que estar asociado a enfermedad ni fragilidad.

“VAMOS A MORIRNOS JOVENES, PERO LO MAS TARDE POSIBLE” (Dr. Mikel Izquierdo).

Busca un profesional de la actividad física y comienza YA a disfrutar de todos los beneficios del ejercicio. ¿Podemos ayudarte? ¡Contacta con nosotros! En nuestro centro también podemos ayudarte con otro elemento de gran importancia para mejorar tu salud, la nutrición, a través de nuestro servicio de asesoramiento nutricional.

REFERENCIAS:

Ageing and Health Programme, World Health Organization.

Bellew. (2014). Age Related Motor-Unit Remodeling and Its Effect on Muscle Performance. Strength & Conditioning Journal.

Casas Herrero et al. (2015). El ejercicio físico en el anciano frágil: una actualización. Rev Esp Geriatr Gerontol. 50(2):74–81


Heredia&Peña. (2016). Entrenamiento de la Fuerza para la mejora de la capacidad funcional del Adulto Mayor. IICEFS

Heredia et al. (2013). El “músculo”, protagonista de la vida del adulto mayor (y del resto). IICEFS

Izquierdo et al. (2001). Effects of strength training on muscle power and serum hormones in middle-aged and older men. J Appl Physiol

Izquierdo, E.L Cadore y A Casas Herrero (2014). Exercise intevention in the Physically frail older adult to prevent disability. Kronos. 13 (1).

Kalache A, Kickbusch I. A global strategy for healthy ageing. World Health 1997; 50: 2.

Ramos&Rodriguez. (2004). Fragilidad en el adulto mayor. Un primer acercamiento. Rev Cubana Med Gen Integr 20(4).

Documento de consenso sobre prevención de fragilidad y caídas en la persona mayor Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en el SNS. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. 2014


Consenso sobre prevención de fragilidad y caídas en SNS. Guía para desarrollar programas de actividad física multicomponente en recursos comunitarios y locales. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. 2018


Informe mundial sobre el envejecimiento y la salud. Organización Mundial de la Salud 2015

Por Francisco Martínez 12 de marzo de 2026
-Movimientos Fundamentales en el Entrenamiento de Fuerza Considerando los principios analizados anteriormente, los movimientos fundamentales que componen un sistema de entrenamiento de fuerza integral son los siguientes: Empujes: Ejercicios del tren superior donde se aplica fuerza en dirección opuesta al cuerpo. Tracciones: Ejercicios del tren superior donde la fuerza se dirige hacia el cuerpo. Triple extensión: El patrón de movimiento fundamental para el desarrollo del tren inferior. Las "Flexiones": Patrones que completan la movilidad y fuerza estructural, estás son la flexión de tobillo, rodilla, cadera y tronco. Al trabajar estos patrones —en los que se profundizará en futuras publicaciones— se cubre prácticamente la totalidad del sistema musculoesquelético, quedando fuera únicamente áreas muy específicas como el cuello y las muñecas. -Criterios Técnicos y otros Movimientos Existen autores que incluyen patrones como la rotación o la ambulación (desplazamientos); sin embargo, desde una perspectiva técnica rigurosa del entrenamiento de fuerza, estos podrían no pertenecer a esta categoría principal si no cumplen con los siguientes requisitos: . La producción de fuerza debe ser el factor limitante. . El movimiento idealmente debe ser cíclico y poseer fases concéntricas y excéntricas claramente diferenciadas. -El Enfoque Funcional y Evolutivo Esto no significa que movimientos como caminar, correr o lanzar sean irrelevantes. Al contrario, desde un punto de vista funcional, el ser humano es la especie más optimizada para: Caminar y correr a dos patas. Lanzar objetos. Aunque estas capacidades son esenciales y deben incluirse en la actividad física de otras maneras, no son las más idóneas para aplicar estrictamente los principios del entrenamiento de fuerza analizados.
Por Francisco Martínez Naranjo 20 de febrero de 2026
El Entrenamiento de Fuerza Efectivo: Especificidad y Generalidad Una vez definido qué es el entrenamiento de fuerza, es fundamental comprender y expandir los conceptos que integran un entrenamiento verdaderamente efectivo. Para ello, partiremos de dos ideas fundamentales que, aunque parezcan contradictorias, se complementan entre sí: la especificidad y la necesidad de generalidad. 1. El Principio de Especificidad El entrenamiento de fuerza produce un efecto específico tanto en el patrón de movimiento que se practica como en la musculatura implicada. Aunque en ocasiones pueda existir un impacto global, la mayoría de las adaptaciones se limitan a los sistemas directamente involucrados en el ejercicio realizado. 2. La Necesidad de Generalidad Debido a esa especificidad, surge la necesidad de la generalidad por tres razones principales: Funcionalidad diaria: En nuestra vida cotidiana requerimos ejecutar múltiples patrones de movimiento para ser efectivos. Por tanto, nuestra programación debe incluir una amplia variedad de ejercicios que cubran la mayor cantidad de musculatura posible. Beneficios fisiológicos y metabólicos: Los efectos positivos del entrenamiento —como la mejora de la sensibilidad a la insulina, la reducción de la presión sanguínea y el fortalecimiento del sistema inmunológico— dependen de la estimulación de los tejidos implicados. Para maximizar estos beneficios a nivel sistémico, es necesario entrenar el cuerpo de forma integral y no limitarse a partes aisladas. Prevención de lesiones: Un desarrollo equilibrado de toda la musculatura es una necesidad crítica para evitar desequilibrios y prevenir lesiones. En resumen, para obtener el máximo provecho del entrenamiento de fuerza, debemos buscar un equilibrio que respete la especificidad de cada movimiento pero que, en su conjunto, ofrezca una estimulación general y completa de todo el organismo.
Por Francisco martínez 18 de febrero de 2026
¿Qué es (y qué no es) el Entrenamiento de Fuerza? A pesar de la popularidad de los beneficios de la fuerza, persiste una notable confusión sobre su definición técnica. En ocasiones, esta ambigüedad proviene de traducciones imprecisas de la literatura anglosajona; en otras, de una falta de rigor conceptual. Para obtener resultados, es imperativo entender qué constituye realmente un entrenamiento de fuerza efectivo. El Concepto de Factor Limitante El entrenamiento de fuerza se define como un conjunto de acciones ordenadas destinadas a mejorar la capacidad de producir fuerza, es decir, nuestra habilidad para resistir o desplazar una carga. Sin embargo, para que este sea efectivo, la producción de fuerza debe ser el factor limitante de la actividad. Esta distinción es fundamental para clasificar correctamente los ejercicios, pongamos algunos ejemplos: El caso del Ciclismo: Aunque generalmente se considera una actividad cardiovascular, subir una pendiente con una resistencia muy alta puede convertir a la fuerza en el factor limitante. En ese instante técnico, el ciclista está realizando entrenamiento de fuerza (aunque no sea el método más eficiente debido al tipo de contracción). La paradoja de la Sentadilla sobre la cabeza (Overhead Squat): A pesar de utilizar cargas externas, para muchas personas el factor limitante en este ejercicio no es la fuerza de las piernas, sino el equilibrio o la movilidad articular. Si el ejercicio se detiene porque perdemos el equilibrio y no porque el músculo sea incapaz de producir más fuerza, no estamos ante un entrenamiento de fuerza puro. El Yoga como entrenamiento de fuerza: Ciertas posiciones estáticas o asanas de gran dificultad pueden verse limitadas por la fuerza muscular. En ese contexto específico, el yoga actúa como un entrenamiento de fuerza, aunque condicionado por un tipo de contracción estática. En definitiva, no es el nombre del ejercicio lo que define el entrenamiento de fuerza, sino el reto biológico que impone: si lo que te impide continuar es tu capacidad de generar tensión muscular contra una carga, estás entrenando fuerza. Es decir, el factor determinante a la hora de definir el entrenamiento de fuerza, no es tanto si usas pesas, o tú propio peso, si no, la intencionalidad de la actividad y que sea la fuerza el factor limitante en esa actividad. Una aclaración importante y necesaria, aquí estamos hablando de que es el entrenamiento de fuerza como uno de los elementos más importantes de nuestra receta de actividad física, pero eso no quiere decir que otro tipo de actividades no sean beneficiosas, y de hecho en otros momentos hablaremos de lo que llamamos entrenamiento de movimiento que engloba otra serie de acciones y ejercicios que entendemos sumamente beneficiosos pero que no pueden categorizarse como entrenamiento de fuerza per se, como ejercicios específicos de movilidad
Por Francisco Martínez Naranjo 18 de febrero de 2026
El Marco Temporal de Nuestra Genética Para utilizar esta brújula con precisión, debemos entender los tiempos de la biología: El origen: Nuestra especie, el Homo sapiens, tiene una antigüedad de entre 150.000 y 300.000 años. La fijación genética: Se estima que nuestro genoma quedó prácticamente fijado hace unos 40.000 años. La lentitud de la evolución: Un error común es validar hábitos porque "nuestros abuelos lo hacían" o porque se han practicado durante los últimos dos o tres mil años. Sin embargo, para la escala evolutiva, estos periodos son meros parpadeos. Nuestra genética sigue esperando los estímulos para los que fue diseñada hace decenas de miles de años. Ignorar este desfase entre nuestro entorno moderno y nuestras necesidades ancestrales es lo que genera la mayoría de las patologías actuales. Alinear nuestra vida con esos marcos temporales de referencia es la estrategia más sólida para recuperar la salud
Por Francisco Martínez 18 de febrero de 2026
Mantener una perspectiva evolutiva no es solo un ejercicio teórico; es una herramienta de salvaguarda que nos permite evitar errores conceptuales que pueden comprometer seriamente nuestra salud. El Error de la Perspectiva a Corto Plazo A menudo olvidamos lo volátiles que pueden ser las recomendaciones "oficiales". Hace apenas unas décadas, parte de la profesión médica consideraba que el esfuerzo físico intenso era peligroso, bajo la premisa de que elevar las pulsaciones y la presión sanguínea de forma aguda resultaba dañino. Esta visión ignoraba milenios de historia humana y el legado de culturas precedentes que siempre entendieron el movimiento como un pilar fundamental del vigor. Si bien es fascinante comprender los mecanismos biológicos —como la mejora de la sensibilidad a la insulina o la regulación de la tensión arterial a largo plazo—, el usuario común no necesita ser un experto en fisiología. Le basta con consultar su brújula evolutiva para tomar decisiones acertadas
Por Francisco Martínez Naranjo 9 de febrero de 2026
Qué quiere decir la ley de las condiciones de la existencia? Es una idea muy sencilla que, lamentablemente, perdemos de vista a menudo: un ser vivo se adapta a las condiciones en las que existe para poder vivir efectivamente en ellas; si esta situación se prolonga lo suficiente, esas condiciones empezarán a ser óptimas para dicho organismo. Como digo, es una idea que puede parecer simple, pero que solemos olvidar, especialmente hoy en día respecto a nosotros mismos. Podemos poner el siguiente ejemplo: Uno podría afirmar con contundencia que en las Islas Canarias se está mejor que en la Antártida. Una persona inocente y bienintencionada podría compadecerse de los pobres pingüinos y, si tuviese suficiente dinero, quizás emprendería la aparentemente noble tarea de llevarlos a todos a las Canarias. No obstante, como el lector seguramente supondrá, tal acción sería terrible para ellos. A pesar de que la Antártida parezca un lugar horrible para vivir, los pingüinos están adaptados para existir allí. Y no solo pueden sobrevivir a esas circunstancias, sino que estas son las óptimas para ellos; cualquier desviación de las mismas resultará nociva, en mayor o menor grado, para su organismo. Volviendo al tema que nos concierne, en el caso de los seres humanos, podríamos pensar que es positivo no tener que realizar tantos esfuerzos físicos hoy en día; que es una ventaja no tener que estar en pie, persiguiendo o rastreando nuestra siguiente comida, ni estar expuestos a los elementos o al hambre. Sin embargo, del mismo modo que trasladar a los pingüinos a las Canarias supondría un grave problema para su salud y supervivencia, para nosotros, esta situación de baja actividad física representa una seria amenaza. Así lo evidencia la gran cantidad de problemas de salud que nos asaltan en la actualidad. Por lo tanto, ante este escenario, se vuelve necesario tomar acciones conscientes encaminadas a corregir la antinaturalidad de nuestra situación. Como hemos mencionado, necesitamos el movimiento para mantener la salud, pues ha sido una constante desde que habitamos este planeta. Nuestro entrenamiento y nuestras acciones deben estar orientados a mejorar esta capacidad. Dicha capacidad de movimiento se manifiesta de dos maneras. Por un lado, debemos poseer la fuerza suficiente para realizar una acción al menos una vez; lo primero para poder caminar, por ejemplo, es ser capaz de mantenerse de pie y dar un paso. Este es el componente de fuerza del entrenamiento que proponemos. Por otro lado, necesitamos la capacidad de sostener esas acciones en el tiempo, que es donde cobra importancia la capacidad cardiovascular. El movimiento, por tanto, requiere fuerza y la facultad de realizarse de manera sostenida para ser efectivo. Además, no debemos limitarnos a la mera suficiencia para nuestras necesidades actuales, sino que debemos buscar un surplus que nos permita mantenernos plenamente operativos ante situaciones de enfermedad o conforme vamos envejeciendo.
Por Francisco Martínez Naranjo 9 de febrero de 2026
¿Es posible que te estés preguntando esto tras haber leído nuestros anteriores artículos? Tal vez te digas: «¿Por qué es tan importante tener un buen nivel de fuerza y capacidad cardiovascular para mejorar nuestra salud?». Si tomamos perspectiva, nos daremos cuenta de que aquello que realmente buscamos mejorar y preservar en sus niveles más elevados —y durante el mayor tiempo posible para potenciar nuestra salud y calidad de vida— no es ni más ni menos que nuestra capacidad de movernos. Nosotros, a día de hoy, antes de que acabemos todos conectados a máquinas, nos relacionamos con el mundo a través del movimiento. En mayor o menor medida, todos necesitamos movernos, al menos mínimamente, para poder operar eficientemente en nuestra vida. Esto conlleva una consideración práctica muy relevante: si en algún momento perdemos dicha capacidad de movimiento, no solo necesitaremos ayuda para realizar cualquier acción, sino que, además, la fisiología se ha adaptado a estas circunstancias. Al haber estado expuestos a la necesidad constante de movimiento, nuestra biología se ha optimizado no solo para realizar estas acciones de manera efectiva, sino también para obtener un beneficio intrínseco del propio movimiento, y su ausencia tendrá consecuencias negativas para nuestra salud. Una idea sobre la que volveremos repetidamente, y que siempre debemos tener presente al tratar cualquier aspecto del funcionamiento de un ser vivo es la «ley de las condiciones de la existencia» de Charles Darwin. Es uno de sus conceptos menos conocidos frente a su famosa teoría de la evolución, aunque probablemente sea incluso más importante y relevante en nuestro día a día
El Cuerpo como Vehículo Hacia la Plenitud
Por Francisco Martínez Naranjo 5 de febrero de 2026
El Cuerpo como Vehículo Hacia la Plenitud
Por Francisco Martínez Naranjo 3 de febrero de 2026
Moverse o entrenar? Descubre por qué la actividad física no es suficiente y cómo la especificidad y sobrecarga progresiva transforman tu salud real.
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Por Francisco Martinez Naranjo 3 de febrero de 2026
¿Qué es importante para mejorar nuestra salud y bienestar?